Me encontraba estudiando en la universidad, cursaba ya el tercer semestre de Arquitectura, carrera por la que había apostado todo y porque sencillamente me encantaba. Debo reconocer que una semana estuve algo triste, muy sólo y deprimido. Fue así como conocí a un chico NN del que ni siquiera me acuerdo de su nombre. Nos conocimos por una página virtual de citas gays, todo fue tan rápido y en menos de un suspiro ya tenía una cita con él. Debo aclarar que no fue a la primera porque dicha cita fue pospuesta como tres veces, hasta que por fin se dio.
Una noche de ese agosto de 2012 mientras hacía un frío espantoso, este chico me vino a buscar al apartamento, lugar en el que yo no vivía solo, para mi desdicha. Eran mis compañeras de piso otras tres chicas más quienes también estudiaban en la universidad, una de ellas mi prima, por cierto. La cuestión fue que terminé saliendo con este chico para su casa en la cual veríamos una peli y eso... yo era muy inocente en ese entonces. Para mi desgracia mientras íbamos de camino para su casa nos hemos encontrado con un compañero, ese chico me conocía de antes pero tenía fama de ser una mala persona, un hetero, un hombre de esos que más adelante dominará en la relación y que hasta golpeará a su esposa.
Este chico nos saludó muy amablemente, pero yo desconocía la tormenta que se iba a armar por ese inusual encuentro. Estuvimos entonces en la casa del chico, hablamos de nosotros y de nuestras vidas, de nuestros lugares de origen, estudios, y demás. Cosas que con el paso de las horas se me iban a olvidar y a él también, por supuesto. Fue una noche loca, de sexo salvaje, fuerte y extremadamente prolongado. Yo estaba exhausto y él parecía un caballo desbocado que ha tomado medicamentos como para hacerlo por un mes consecutivo. Casi me mata, pero fue muy épico. Lo he catalogado como el mejor sexo que haya tenido jamás.
A la mañana siguiente, porque obvio, dormí con él toda esa madrugada, me desperté como a las 7:30am algo sobresaltado porque era tarde. Era sábado, no tenía clases pero no había dormido en el apartamento, primera vez que sucedía y me esperaba que mi prima se hubiese dado cuenta y me fuese a montar un show cuando me viera de nuevo. Así que me alisté, me despedí de él para no volverlo a ver nunca más y salí rumbo a mi casa.
En efecto, cuando estaba entrando al apartamento mi prima estaba vuelta un ogro esperándome en la sala, la entiendo, ella estaba preocupada por mi suerte puesto que me vio salir y ya. Se imaginó lo pero y me dio un sermón de padre y señor nuestro., yo estaba completamente callado, ¿qué le podía decir? no quería mentirle pero tampoco quería contarle la verdad, una verdad que ella sospechaba pero que yo nunca le había confirmado de mi propia boca. Las cosas pasaron para bien con mi prima luego de haberla calmado. Al final no le dije nada y ella no insistió más en el asunto.
Pasaron unos días hasta que mi tía, quien se encontraba en San Sebastián (muy lejos de mi ciudad, por cierto), se enterara de lo sucedido. Ella había conocido una versión en la cual yo, su sobrino favorito, había ido de fiesta con un chico de pelo largo con el que después me encerré en un hotel e hice porquerías toda la noche. Para colmo de males, dizque había llegado algo ebrio en la mañana siguiente a la casa, que mi prima había peleado conmigo y que ya no me hablaba. Con el paso del tiempo pude comprender que mi prima no tuvo nada que ver en ello, fue ese chico con el que nos encontramos en la calle quien también resultó tener contactos chismosos en San Sebastián y desde donde ensució mi nombre con cuanta porquería se le vino en mente.
Yo sigo sosteniendo que no fue mi intención armar un escándalo en mi familia. No era el más experto en citas clandestinas ni nada parecido pero ese sujeto no tenía ningún derecho en hacer de mi persona la loca de toda una ciudad. Eso nunca se lo perdonaré. Por cuestiones de la vida lo he visto algún par de veces por las calles, hasta en una oportunidad tuve que ir a su casa por cuestiones de una vuelta que hacía, pero fue muy incómodo. Ahora esa noche la recuerdo vívidamente y sé que nunca la podré olvidar.



