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lunes, 17 de agosto de 2015

EL AMOR VIENE SIN INSTRUCCIONES - El Caso Javier...



Este siguiente caso ocurre un par de meses luego de haber iniciado la aventura con Juan Carlos (JC), todo ocurre en la secundaria donde estudiaba. Los giros que da la vida muchas veces nos dan dolores de cabeza, lo bueno es que nos llevan a experimentar cosas nuevas, fueras de órbita, muy complicadas pero fascinantes a la vez. Esto fue lo que me aconteció cuando empecé a tener más cercanía con un compañero de clases (quien a parte de todo es mi primo segundo) y a quien le doy el nombre de Javier. Las cosas no serían fáciles tampoco, pero al menos me dejaron una gran lección a la hora de saber en quien puedo confiar y en quien debo depositar mis sentimientos. Todo sea por aprender.

Pues bien, resulta que mientras cursaba décimo grado, tuve la loca idea de declarar mi amor por el chico más lindo del curso y del colegio (mi primo, aunque no lo parezca). Fue entonces que decidí armarme de valor y tomando un bolígrafo y papel en mano, me puse a redactar la que hasta el momento ha sido la única carta de amor que he hecho en mi vida. Pues bien, los calores que me vinieron al cuerpo cuando se la iba a entregar no los he vuelto a vivir en mucho tiempo. Debo decir que no fue nada fácil, pero se me había metido la idea en la cabeza y pues, como mula terca lo hice, de todos modos me fue bien, muy bien para ser la primera vez que hacía algo de semejante calibre.



Recuerdo que Javier recibió la "nota" de la mejor forma que me hubiese imaginado. Pero los días que siguieron fueron de cierta tensión, como que a él le apenaba el hecho de tener que tratarme. Al menos eso fue lo que me hizo sentir en esos días en los que padecí como a quien le han dictado sentencia de muerte con día y hora fijas. Lo que pasó después me dejó helado de los nervios.

Resulta que mi querido Javier me había dicho que la "notica" que le había entregado habría sufrido un accidente., pues bien, él alegó que ese día la había dejado en el bolsillo del pantalón y su mamá metió esta prenda a la lavadora y sufs! que se había dañado por completo. Según él, que había quedado completamente deteriorada, tanto, que no se podía leer nada siquiera. Pues bien, sin más ni más sólo me dijo que la volviera a redactar, que tratara de acordarme de todo lo que le había escrito en la anterior y que se la volviera a dar como si nada hubiese ocurrido antes, olvidando pues la que ya había hecho.



Yo, de idiota, volví y la redacté. Creo que con las mismas frases que expresaran lo mismo (o parecido) a lo que había hecho en la otra. De igual forma se la entregué, la respuesta no demoró sino sólo dos días. Fue así como una noche, mientras estaba en casa, mi querido primo alias "El Javi" se acercó a donde me encontraba y me dijo todas sus impresiones respecto a la carta que le había dado. Me sorprendió mucho poder escucharlo, sobre todo porque no sabía cómo diablos iba a reaccionar, me esperaba de todo, menos lo que me dijo esa noche.

Javier me explicó que se sentía muy halagado y honrado por haberme fijado en él como hombre, que era la primera vez que le pasaba (que un chico se le declarara) y que al principio no sabía qué hacer ni qué me iba a decir, pero luego de pensarlo (en cierta parte porque nuestra amistad primó sobre todo) siempre tuvo presente que no quería hacerme daño, de ninguna manera. Así que de manera cortés pero muy tajante me dijo que a él no le llamaba la atención el hecho de salir con otro chico, que no le gustaba, que no se veía así.



Pero me deseó suerte en la vida, que ojalá encontrara a alguien que valiera la pena (aunque un poco difícil de superarle en belleza a él, claro está, con lo prepotente que es por ser hermoso), pero que de todas formas él me apoyaba, que siempre podría contar con su ayuda y consejo y que de ahora en adelante me vería como al hermano menor que nunca tuvo y que siempre quiso tener. Debo confesar que esa noche lloré desparramadamente como a quien se le muere la mamá. Pero con tremenda escena era difícil aguantarme las lágrimas.

Agradezco inmensamente a Javier por haberme enseñado desde este punto de vista, desde su postura. Ahora caigo en cuenta que no tuvo que haber sido nada fácil para él haberme dicho todo lo que me dijo esa noche, pero de todas formas le salió de maravillas. Debo reconocer que hasta el momento ha cumplido fielmente su promesa ya que desde entonces me dice "mi hermano" y me trata mejor que antes, al menos es más atento que antes. Siempre está pendiente de mi vida, de lo que hago y nunca faltan sus saludos en mis redes sociales cuando él se conecta pero yo no lo estoy. Ha sido grato poder contar con su apoyo en este proceso tan difícil. Gracias Javi por ser quien eres, gracias por ser MI HERMANO.


martes, 4 de agosto de 2015

Entre gustos y disgustos...




Entre gustos y disgustos se fue gestando esta primera etapa de mi orientación sexual. Una vez empecé a experimentar un mundo nuevo de la mano de Juan Carlos, no faltaron los malestares tanto personales como familiares por ciertas cosas al respecto que ya se hacían evidentes. Es aquí cuando suceden los hechos concretos en los que mis padres me pillan con este chico, a veces en situaciones vergonzosas y otras un tanto para especular, pero que al fin y al cabo no dejaban de lado que entre nosotros había algo más que simple amistad.

Con Juan Carlos solía encontrarme en casa de mi abuela materna ya que era la más cercana al trabajo de éste. Pero aclaro: NO usaba la casa para cosas sucias, ni más faltaba. Era simplemente el lugar en el que él y yo nos reuníamos por las tardes, cuando yo llegaba del colegio y él salía del trabajo. Eran momentos espectaculares a decir la verdad; nunca se pueden olvidar los pequeños detalles que marcan tu vida, sobre todo los provenientes de personas que se roban tu corazón sin más ni más.



Con él podía hablar de cosas simples, a la hora de la verdad yo sabía muchas cosas más de las permitidas a mi edad, osea que era un poco más sabiondo que él, pero eso nunca fue motivo para que no nos entendiéramos. Bueno, el idioma y tema que ambos manejábamos a la perfección tenía su sede en la cama, en eso éramos un sólo ser en dos cuerpos. Pero en esta vida (o al menos en ese momento) las cosas no iban a ser eternas y mucho menos pasadas por dulce. Recuerdo que cuando mi mamá me descubrió por primera vez hablando con Juan Carlos no disimuló su cara de disgusto, pero en el momento no hizo escándalo ni nada. Pero el regaño (¿o trataba de pedirme explicaciones?) vinieron después en casa, a solas ella y yo.

Amo a mi mamá porque el el fondo sé que ella sabe que soy gay, que me encantan los hombres y que ante todo sufro mucho por tener que esconderlo, pero tampoco me siento con fuerzas para decírselo de frente, para confirmárselo. Sé que algún día lo tendré que hacer, eso es obvio, pero por el momento no quiero que nuestra relación se complique. Mi madre es única, por eso la amo y sé que como ella no hay dos. Así que cuando me arriesgue a decirle que soy gay, de seguro que sufrirá mucho, lo hará por un tiempo, pero luego se recuperará.



Entre gustos y disgustos ocurrió mi primer acercamiento con este chico que me robó el corazón, porque mientras disfrutaba de su compañía, de sus caricias, besos y abrazos acompañados de palabras y frases tiernas, dulces, pícaras, calientes, tenía que soportar en mi interior el tremendo miedo a que nos descubrieran, a que todos en el colegio, en la calle, en el barrio se enteraran. La verdad es algo que no me dejaba tranquilo ni de noche ni de día. Poco a poco comprendería que la vida es privada así como la sexualidad y tuvo que pasar mucho para que pudiera madurar en una forma más sólida al momento de no tener que dejarme clasificar con feos apelativos, a la hora de luchar por quien soy y por lo que quiero, por lo que creo y por lo que espero.


miércoles, 29 de julio de 2015

El Caso Juan Carlos...



Una de las primeras experiencias que tuve con otro hombre se la debo a un sujeto llamado Juan Carlos, quien trabajaba muy cerca de mi casa y al que siempre veía por las tardes, cuando venía del colegio. Pues bien, las vueltas que da la vida que fue precisamente con este tipo, de quien menos lo esperaba, con quien terminaría teniendo sexo a lo loco por varios años. Ha sido el mejor amante que he tenido en mi vida, es indestronable, hasta el momento.

Pues bien, recuerdo perfectamente que una tarde, mientras paseaba con un primo bebe, Juan Carlos estaba en la puerta del lugar donde trabajaba., cuando pasé por allí ya a la tercera vez (sin notarlo) Juan Carlos me silbó de forma cotejante, debo decir que me sonrojé y en cierta parte le acepté el cumplido. Ese fue el inicio de una larga historia sexual desenfrenada. Luego de los cumplidos suaves pero cargados de intenciones sexuales para conmigo, empezó a mostrarme el tamaño de su paquete sin quitarse el pantalón, fue este acto el que me demostró que quería ver más allá de la tela que lo cubría y por las noches soñaba con hacer muchas cosas con ese pene ajeno que se me mostraba casi a diario.




La verdad es que JC es todo un depravado, tiene el sexo pintado en la frente. Luego de todas estas demostraciones de que quería conmigo, pues bien, nos empezamos a ver a escondidas en el jardín de la casa de mi abuela, un lugar espacioso y oculto que nos sirvió muchas veces de lugar de citas clandestinas, si mis padres me hubiesen pillado sin duda que ese jardín en este momento hubiese sido mi tumba. Él se portaba tan cortés que de verdad empezaba a gustarme, pero las cosas nunca se dieron como para que llegásemos a ser novios siquiera.

En ese entonces yo tenía 15 años y desconocía la edad de JC, era lo que menos me importaba. Pues el momento anhelado llegó, fue una noche ya con previa cita en la que él me haría el amor, o cosas sucias, como solía decirme al oído cuando estábamos solos. La noche de iniciación para mi llegó, pero a última hora me dio mucho miedo y terminé por arrepentirme (pero me arrepentí de ser penetrado, a decir verdad), pero estuve en el lugar de los hechos, nos besamos apasionadamente, nunca me había sentido tan vivo, tan candente, tan deseoso de hacer el amor y pues, el miedo vino cuando me vi con un hombre de verdad, desnudo, peludo, erecto y con un hambre hacia mí que terminé por acobardarme y no hacerlo aquella noche.



Pero poco tiempo después tendríamos la revancha, y ¡¡¡qué revancha!!!. Desde entonces creo que él se vengó de mí porque los encuentros que tuvimos posteriormente estuvieron siempre marcados por el sexo fuerte, por el sudor, el temor de ser descubiertos, por la inteligencia para planear los lugares de encuentro, por todo lo que por más de cinco años significó JC en mi vida, el mejor amante que sin duda me ha tocado.

Fue con él con quien empecé a experimentar el gusto por otro hombre, con él aprendí a hacer travesuras para tener sexo, con él hice muchas maldades en lugares poco convencionales, con él me salí "del cascarón" y pude ver que si una persona de veras es interesante y te demuestra lo mejor del amor psicológico y físico, no habrán barreras humanas que te impidan vivir de otra forma, siempre buscando tu propia felicidad sin hacerle daño a nadie, viviendo una experiencia verdaderamente nueva, única, inolvidable.