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domingo, 1 de mayo de 2016

Soy Gay y mi mejor amigo es Hetero...




Sí, sueña extraño, incluso entre nosotros mismos decimos que son pocas las relaciones amistosas de este tipo, al menos en los círculos en los que nos movemos. Pues bien, él se llama Juan y es dos años menor que yo (yo tengo 23) y nuestra amistad comenzó hace algo más de cuatro años cuando coincidimos en una reunión de trabajo y nos tocó formar grupo. Des allí y poco a poco las cosas se fueron dando. Hace unos dos años cuando estábamos en Bucaramanga de Vacaciones, una noche húmeda y fría en las afueras de la ciudad, me atreví a contarle mi mayor secreto, el hecho de que me atraen los hombres en la manera sexual y afectiva. Él fue muy imparcial, incluso me bombardeó de tantas preguntas que llegué a sentirme incómodo con la situación, pero las cosas no se pusieron mal y desde entonces él sabe mi vida a cabalidad y yo sé la suya de igual forma.

Amo a mi amigo, y no precisamente lo quiero como el hombre de mi vida, es más, siento que nuestra amistad es tan pura y sincera que hasta lo aconsejo para que no meta la pata con las chicas que se consigue de momento, porque mi querido amigo es físicamente hermoso y tiene siempre chicas a la mano, es todo un casanova en eso. Hoy quise escribir sobre él porque siento que es alguien indispensable en mi vida, la verdad es que me siento muy dichoso de tenerlo cerca.



Les puedo contar que él se puede vestir frente a mí, se desnuda, se rasura, se duerme cuando vemos una peli y me abraza, me pide consejo, me ayuda cuando estoy colgado de trabajos y yo a él, andamos de un lado para otro como dos gemelos inseparables (excepto cuando está en planes de conquista con chicas, porque allí yo no participo, ya él es todo un experto). Se a ciencia cierta que él no quiere sexo conmigo y yo tampoco podría verlo más allá de la mirada de un hermano. De todas formas yo no puedo pedirle consejo cuando un chico me gusta porque él de conquistas homo no sabe nada, pero trata de ayudarme de vez en cuando, entonces es cuando me explica que si sus técnicas funcionan también podrían resultar en mi caso.

Juan es de Bogotá, yo no, nos distancian un poco las barreras culturales pero hemos sabido compaginar muy bien. Estoy muy agradecido con Dios por haberlo puesto en mi camino de forma sorpresiva pero profunda en su esencia. Con él he reído, me he peleado fuertemente, lo abrazo constantemente, lo mimo, él me golpea con brusquedad como si jugara con un saco de arena (entendible porque es más alto y grande que yo y a veces cree que yo soy el hermano menor al que tiene que golpear de juego de vez en cuando), juntos nos hemos ido de fiestas grandes y pesadas, viajamos juntos, almorzamos casi todos los días juntos, vemos películas juntos en la misma cama y a veces él se acuesta a mi lado y me abraza para calentarse... mejor dicho...



Amigos, les digo de todo corazón que si mi hermano del alma no hubiese sido heterosexual y la historia fuera la misma, de seguro que estaría yo viviendo un cuento hecho realidad. Sería Juan como mi alma gemela, el hombre ideal, el perfecto con el que muchos sueñan. Pero no, es hetero ciento por ciento, aún así lo quiero, aún así lo amo como mi más grande amigo del alma. Espero que cuando encuentre por fin a la chica que lo amarre en amores para siempre, yo pueda estar allí para animarlo, para felicitarlo; de igual forma espero que él esté allí cuando yo encuentre a mi chico ideal y poder presentárselo, saber que puedo confiar en él y que él esté allí en los mejores y más trascendentales momentos de mi vida.


lunes, 14 de marzo de 2016

Iglesia Católica y Gays



Este artículo tiene como fin mostrar mi postura al respecto del tema, no implica que sea la ley general ni de la Iglesia ni de la comunidad LGBTI. Por ello, quiero comenzar esta reflexión expresando mi más sincero dolor por la situación que desde hace muchos años viene minando las vidas tanto de aquellos que se consideran como "los escogidos por Dios" y que pertenecen a un grupo selecto de discriminadores religiosos y fanáticos, así como de tantos y tantos compañeros en condición gay o lésbica. Pues bien, la verdad es que todo ese coraje latente en el ambiente es, ante todo, algo absurdo insinuado por los católicos y lastimosamente alimentado por nosotros, los gays, hablando como colectivo general, porque a la hora de la verdad estamos muy unidos los unos de los otros.

La Iglesia por estatutos propios que se remontan desde el siglo I y II después de Cristo, ha tomado de forma natural y legal las convicciones heredadas por la tradición judía en cuanto a la condena de muchas prácticas sexuales entre los feligreses, por ello, no es de extrañar que (obviamente) NO apoyen las uniones de ningún tipo en cuanto a la homosexualidad, la promiscuidad, las relaciones sexuales antes del matrimonio, la castidad, el celibato, la procreación, etc., etc. Es entonces cuando la pelea se gesta contra los millones de gays y lesbianas del mundo, sobre todo de aquellos que como buenas personas, por no decir idiotas, andan tras dichas posturas extremistas y sufren por puro gusto.


En cuanto a la homosexualidad, bien sabemos que ha existido desde siempre, al igual que la caza, la recolección, la prostitución y la panadería, son las cosas que la humanidad ha hecho desde tiempos inmemoriales. Personajes de toda clase y talla han sido homosexuales, nada les ha quitado, nada les ha puesto. Es también normal que en nuestra condición se presenten muchas limitaciones de tipo moral y los desórdenes en cuanto a estabilidad de pareja, económica y demás. Sumemos entonces el problema de la aceptación personal, familiar, social y por si fuese poco, a esto le llega la parte religiosa.

Ahora bien, al ser dos cosas completamente contrarias entre sí, debo mencionar que la Iglesia considera como pecado el acto propio del HOMOSEXUALISMO (practicar propiamente los actos de coito entre personas del mismo sexo), pero tiene en otra consideración y estima al HOMOSEXUAL, que es la persona tendiente a gustar de todas las formas de personas del mismo sexo que ella. Aquí hay una diferenciación pero a la hora de la verdad una depende de la otra, una conlleva a la otra y es poco común ver que alguien sea homosexual y no viva una homosexualidad así sea esporádica.


Entonces viene la pelea. Mi aclaración es la siguiente: para pelear se necesitan dos. Lastimosamente los dos ya están. A todas éstas, ya sería hora de que uno de los dos se separe y creo conveniente de que quien debe tomar la iniciativa es la propia comunidad LGBTI. ¿Por qué? Porque sencillamente si la Iglesia no acepta nuestra condición, sobre todo a la hora del matrimonio, de la adopción o de la unión libre, ¿por qué carajos seguimos mendigando algo que no nos lo van a dar? Eso tiene un nombre, se llama Masoquismo, y es común últimamente entre nosotros.

¿Solución? NO PELEAR MÁS... y ¿cómo? pues sencillamente dejar de querer casarnos en las iglesias católicas ante un padre, un obispo, nuestros padrinos y madrinas amenizados por un hermoso coro de chicos que canten solemnemente. Dejar de buscar la protección propia de los códigos morales y civiles de la Iglesia, porque nunca nos los darán. Es una pelea que si nos ponemos de acuerdo se puede acabar. Esto no quiere decir que ahora en adelante nos hagamos los de los oídos sordos, porque no es el caso, la cuestión es que cuando intervengan ante las cortes en contra de la adopción a la que tenemos derechos entonces sí que tenemos que pelear, porque se meten con nosotros, porque nos hieren, porque a la hora final NO NOS CONOCEN.


Conozco personas piadosas que no faltan a misa, que son gays y lesbianas, que son travestis y transgéneros, que son más aplicados y más fieles que muchos heteros que también asisten a las iglesias y que de manera abierta y consciente los miran con repulsión o asombro porque en su cabeza no cabe la idea de que una persona "de esas" entre a la casa de Dios. Pobres ignorantes, no saben que precisamente Dios nos quiere tal como somos, al fin y al cabo también somos obra de sus manos así como ellos, como los animales, como todo cuanto existe en el cielo y en la tierra.

En fin mis queridos lectores, la invitación es a tomar prioridades en nuestra propia vida, cuando se metan de verdad con algo que nos trunque el poder adoptar allí sí tenemos que pelear. Del resto, bien los invito a que se casen por lo civil o busquen un credo alternativo que acepte el matrimonio igualitario, y si no lo quieren, pues cásense con ritos propios o inventados por ustedes mismos. A la hora de la verdad a quien le interesa es a usted y a su pareja, luego a los invitados a quienes quieren hacer parte de un hecho tan trascendental para ustedes y recuerden, sobre todas las cosas, que ante todo hay que ser felices sin hacerle daño a nadie ni permitiendo que nos lo hagan a nosotros o a los nuestros.




miércoles, 6 de enero de 2016

¿Existe el amor para los gays?


Un amigo me preguntó hace unas noches: ¿existe el amor para nosotros?. Cuestioné el por qué de su pregunta a lo cual aclaró que muchas veces él se ha sentido muy solo, incluso a veces hasta utilizado sólo como un objeto sexual. Fue así como me puse a reflexionar y explicarle que la capacidad de amar es algo innato del ser humano sin importar su orientación sexual. Por esto, tanto para los heterosexuales como para nosotros los homosexuales, encontrar a la persona con la cual podamos experimentar el verdadero amor es cuestión de suerte en la vida, pero de que existe: existe. La soledad no es algo que afecte solamente a la población gay, todas las personas la pueden experimentar en algún momento de sus vidas.




CUANDO NOS SENTIMOS SOLOS
Es mucho lo que un gay tiene que padecer mientras se conoce a sí mismo, sobre todo en la decisión más importante durante este proceso: salir del clóset. Por esto es que puede llegar a sentirse solo, aislado y creer que es el único gay en su entorno, cosa que complica la situación en un momento tan crucial de la vida. La connotación negativa viene cuando no tenemos a un amigo gay con el que podamos compartir nuestras experiencias o inquietudes más profundas, de igual forma cuando no tenemos un amigo o amigos heteros que nos acepten tal cual somos. La autoestima y la inseguridad hacen estragos de aquí en adelante. Ni qué decir cuando hemos tomado la decisión de contarle a nuestros padres o familiares más cercanos y éstos, en vez de comprender y respetar, lo que hacen es rechazar. Los sentimientos de culpa y soledad no se harán esperar.




CUBRIR LA SOLEDAD CON EL SEXO
Algunos gay, para tapar la soledad ocasionada por el rechazo o los temores internos de no mostrarnos tal cual somos, acudimos al sexo como un mecanismo de autodefensa con el único objetivo de llenar el posible vacío que se experimenta a causa de lo anteriormente mencionado. Todo esto nos lleva a experimentar sexo fugaz y repetitivo con múltiples parejas con tal de pasarla bien por un momento. Se debe entender algo, al ser relaciones entre hombres es fácil encontrar respuestas cuando mandamos las señales de que sólo queremos sexo y nada más., por naturaleza, el hombre es más sexual que la mujer, por eso este tipo de sexo sin compromiso no implica sentimentalismos ni nada por el estilo. El vacío pide ser llenado o calmado con parejas esporádicas frecuentemente. Por eso es más fácil para el hombre homosexual conseguir pareja para tener sexo casual. Tener cuidado con la protección sexual es algo de vital importancia, lo único que está en juego es la propia vida, ya que una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) puede ser catastrófica cuando se ha abusado del sexo de forma descontrolada.




CANSADO, BUSCO EL AMOR
Con el paso del tiempo es normal que el cansancio aparezca en nuestras vidas, un cansancio que nos reclama el hecho de tener que soportar las caricias o sentir el cuerpo de una persona extraña cada vez que busquemos del sexo casual sólo por placer o diversión. Pues bien, llega el momento en que ese cansancio nos pasa la cuenta y tanto nuestro cuerpo como nuestra alma sólo desean pertenecerle a una persona con la cual podamos compartir lo mejor de la vida, siempre., alguien especial con el que podamos sentirnos verdaderamente amados.

Cuando aparece alguien que no simplemente nos atraiga de forma sexual sino también en lo emotivo, lo afectivo y lo intelectual, entonces será el momento oportuno para sentar cabeza y saber que esa persona puede ser la indicada. Es un proceso complejo y de tiempo, aunque a muchos les resulte tan rápido en el tiempo, puede que para otros esto demore décadas. 



El amor entonces surgirá cuando puedas entablar una conexión seria, transparente y cordial con ese hombre y en la que hayan objetivos comunes, gustos complementarios, buen diálogo, tolerancia, respeto, amor, ayuda, compromiso, fidelidad, honestidad, y todos los valores que edifiquen una relación sólida con bases tan humanas y amorosas que sabrás que no vives en una fantasía sino en la vida real, con un ser humano a tu lado del que puedes esperar y que él también pueda confiar. Por esto y mucho más, no es de extrañar que hoy por hoy veamos a parejas homo que lleven más de 20 o 30 años juntas, porque han sabido establecer las bases de una relación duradera.

Terminé diciéndole a mi amigo (pero más que nada terminé hablándome a mí mismo) que el amor para nosotros los gay sí existe. No debemos apresurarnos a "cazar hombres potenciales todos los días". Con calma y mucha perseverancia el amor llegará, sólo que no hay que dejar de buscarlo. La felicidad no es exclusiva de un grupo de personas, por lo cual, toda la  humanidad tiene acceso a ella desde diferentes puntos de vista y estilos de vida. Lo más importante es no hacer daño a nadie y saber, mi querido lector, que allá afuera hay una persona por la que vale la pena luchar, por la que vale la pena soñar con que cada día puede ser mejor, una persona con la cual compartir lo mejor.

sábado, 17 de octubre de 2015

GAY: Los que se apartan de la Norma...


Nuestra actual sociedad está creciendo aceleradamente, sin embargo existen brechas en el pensamiento de muchos que se mantiene como en épocas pasadas. Es bien sabido que para que una persona acepte a otra de forma plena y libre dentro de su condición sexual, deberá estar libre de ciertas ataduras que impiden este acto de tolerancia y progreso en muchos lugares de la tierra. Ahora bien, el "ser diferente" de las normas que están establecidas, donde varón-mujer son la única relación que debería de ser acogida por todos, conlleva un serio problema para quien no entra dentro de éstos cánones sociales.


Este "ser diferente" (entendido de forma comparativa y no literal ya que todos somos iguales humanamente) hace que traspasar los límites establecidos sea toda una odisea. Por lo general esta acción arrastra tras sí largos años de sufrimientos, desdichas, penas e inclusive la muerte para muchos que se dejaron absorber por el maltrato y la intolerancia. Casos lamentables que hacen parte del triste historial de muchos chicos y chicas gays de los últimos años.

Apartarse del rol sexual aceptado de Hombre con Mujer es algo por lo que muchos de la comunidad LGBTI han dado lo mejor de sí, incluso hasta sus vidas. Todo esto nace desde la perspectiva de un "problema" cuando se sospecha que el chico o la chica muestra tendencias de tener una orientación homosexual que principia o que ya está definida. Los típicos problemas del colegio no se hacen esperar, por eso cuando en estos lugares se observa que una chica es ruda, que le gusta el fútbol, que anda de pelionera con todos y que se sale de lo que "debería" ser una verdadera chica (dulce, tierna, sensible, delicada), entonces ya se estaría creando una esfera de peligro para ella. Ni qué decir de un chico que en la preparatoria se muestra como sensible, que llora por cosas delicadas, que es frágil, al que no le gusta el fútbol y prefiere compartir más tiempo con chicas que con chicos, ya estamos frente a un blanco de posible doliente de matoneo, intolerancia, abusos de todo tipo, exclusión.



Muchos podrán observar que existen formas de vida socialmente aceptadas de personas que están juntas o casadas y forman familias o parejas homosexuales, esto es común por ejemplo en personajes de televisión, del cine, en la farándula, estrellas de la música, escritores, etc., en una gran variedad., pero lo cierto es que en la vida real esto es más complicado de ver, difícil de encontrar de forma abierta sin temor a las repercusiones o consecuencias de quienes son extremistas en su modo de ver el mundo. No se percibe ni mucho menos se aceptan a los homosexuales ya que la "normalidad" es que sea una relación varón-mujer tendiente a la procreación y al resguardo de lo que se considera una familia de verdad.

El problema continúa cuando desde la adolescencia se tiende a ver la orientación homosexual como una etapa en el proceso de desarrollo del joven en vez de prestarle atención y tomarla como algo verdaderamente serio. Los jóvenes que han pasado por esto entenderán que estar en constantes sesiones de terapias con el psicólogo, estar inmensos en "noviazgos" impuestos y tener que llevar una doble vida NO es fácil, aún así muchos son los que sufren por esto. Por eso, para quienes se apartan de la norma establecida, mis queridos lectores (porque yo también soy de los que me aparto de la norma por ser hombre y por que me gustan los hombres), les quiero reiterar que no todo en la vida está dicho o hecho... el camino podrá ser largo, pero tengamos confianza en nosotros mismos, tengamos la fortaleza de conocernos personalmente y saber quiénes somos, lo que tenemos y lo que queremos. Juntos podremos hacer mejores cosas.


lunes, 20 de julio de 2015

Mi hermano... ¿es Gay?


Contar con el apoyo de la familia al contarles que eres gay, es una de las mejores cosas que te puede pasar en la vida. Con su respeto, cariño y amor no podrán haber bases más fuertes a la hora de vencer la mayoría de los males que la sociedad presenta a todos los de la comunidad LGBTI en la actualidad.



Comienzo con esta afirmación hecha por mi hermano segundo, el cual lo dijo tan inocentemente en una conversación vía red con una prima. Al parecer esta "querida" prima le dijo a mi hermano que yo era gay. Tal parece que él no le creyó del todo. Ahora bien, la verdad es que hace un par de años decidí contárselo porque es una persona en la que confío, además de que es mi hermano, claro está. Pero no todo ha sido fácil, ni para él, ni para mí.




Mi hermano, al que llamaré H es menor que yo por tres años, es todo un personaje. Es un chico adorable y les hablo de él porque es la persona más próxima a mi edad, con el que más he compartido y en quien me veo reflejado en muchas cosas. También tengo otros dos hermanos gemelos a quienes llamaré D&D quienes son seis años menores que yo. Pues bien, ellos, por ser muy pequeños aún y porque no he tenido la oportunidad certera y concreta de decirles, es que desconocen que su hermano mayor en un Gay de pura cepa.

Pero, ¿por qué contarle a mi hermano segundo y no a mis padres? Creo que la respuesta es obvia, de todas formas el poder decirle a H que a mí me gustaban los hombres de forma sexual fue algo muy duro, aparte de incómodo. Pero al hacerlo estuve expuesto a que él me rechazara y que, como es de esperarse, saliera corriendo a abrir la bocota ante mis padres y pues, ese fuese mi final inminente. Aún así esto no sucedió, sino que me dio la sorpresa de que me dijo: "yo no soy nadie para juzgarte, y si te gustan o no los hombres, no es mi problema. Nunca dejarás de ser mi hermano a pesar de todo, que esto no nos separe, te quiero y te querré mientras viva". Son las palabras más dulces, tiernas, sinceras y reconfortantes que he escuchado en mi vida. Por eso las llevo grabadas en mi corazón y nunca las olvidaré.



De las pocas personas a quienes les he confesado personalmente que soy gay, creo que mi hermano H ha sido al que más me he presentado como soy, con el que más he abierto mi corazón y con el que más he desnudado mi alma, tal cual es. De todas formas no me arrepiento de ello, me siento feliz sabiendo que mi hermano NO me juzga, NO me desprecia, NO me clasifica dentro de las personas a quienes no deba acercarse. Pues bien, este es un buen capítulo dentro de las negras páginas y trágicas historias de la mayoría de nosotros, los gays, por tener que pasar por miles de pruebas tanto psicológicas como físicas antes de asumir ante la sociedad que nos gusta sexual y emocionalmente alguien de nuestro propio sexo.



Creo que la vida sería más fácil si las personas no clasificaran a todos los demás con ciertos rótulos de vida y moral que a la hora de la verdad no hacen el bien a nadie. En cierta medida hay todavía grandiosos baches que no nos dejan prosperar y no es que se trate de un libertinaje donde cada quien haga lo que quiera, se trata de respetar los sentimientos y las expresiones más profundas del ser y del sentir de aquel a quien por cosas de la vida, terminamos alejando y desconociendo, así sea un familiar que en el día menos esperado de la noticia de que es gay.