lunes, 26 de octubre de 2015

Entre Roles...


Que un niño sea débil es algo imperdonable para un gran número de padres (varones quienes han pasado por la misma etapa de crecimiento). Por eso se le exige al niño que siempre sea fuerte, que se defienda ante los ataques de otros, que no llore, que reprima sus miedos y que ante todo sea un Varón de verdad. Por esto es que no es aceptado dentro de los parámetros de algunas sociedades que los hombres muestren su lado tierno, que sean amables, cariñosos, y menos aún que demuestren que pueden llorar cuando quieran.



"Hace mucho que olvidé cómo era realmente de niño. No me refiero a cómo me
comportaba ante los demás, sino cómo me sentía, qué me hería, de qué tenía
miedo. En realidad en el colegio me las arreglaba bastante bien y creo que antes
también. En el jardín de infantes era un muchachito bastante travieso, como solía
decirme mi madre. Era de cabello corto rubio, lleno de energía y bastante insolente.
En realidad todos me respetaban y cuando no, lograba que lo hicieran. En algún
momento, quizá, fui tal como los demás me veían o me querían ver. Pero también
recuerdo que era tremendamente difícil alcanzar ese punto: imponerse y actuar
como un verdadero varón. 

Naturalmente lloraba, pero únicamente cuando estaba
solo. Percibía cómo el más débil de la barra solicitaba mi ayuda con la mirada
mientras nuestro bravucón lo maltrataba con los pies. Pero eliminaba rápidamente
el sentimiento de compasión que me invadía, las lágrimas en mis ojos y
simplemente me retiraba. Era necesario mantenerse frío. En la barra, de todos
modos, eso era el lema. En casa, mi padre tiraba de la misma cuerda: 'Es un varón
y debe saber imponerse'. Una vez lo escuché diciendo: 'No quiero que sea un
debilucho'. De alguna manera, esa frase se ha impregnado en mí profundamente,
como una imposición interna de la que jamás podré liberarme. Mi madre no era así,
pero ella, en algún momento, ya no fue tan importante."
(Daniel, 20 años, Argentina).

Es así como los padres no quieren que sus hijos sucumban ante el poder de otros y menos que sean débiles. Las leyes de la fortaleza y de la competitividad hacen que muchos niños crezcan siempre con una mentalidad de liderazgo, de superpotencia ante las mujeres a quienes consideran como el sexo débil. Una razón para comprender de dónde viene el machismo desenfrenado actual. No se trata de crear una producción en serie de niños llorones, débiles, miedosos, afeminados ni nada por el estilo., se trata de reconocer que si no se cría bien a un hijo tarde o temprano las consecuencias serán funestas.



Siempre se tenderá a que los niños se consideren como los héroes en todo, sobre todo en el colegio, ya es hora de poder entender que las niñas también pueden ser heroínas sin necesidad de tildarlas de "machorras" y a los niños de "maricones". Con esta forma de crianza se promueve la desigualdad sexual y, por supuesto, se ignora, en absoluto, la educación sexual que promueve la ternura en los varones, y la energía en las mujeres. Ser varón significa que, para convertirse en un "verdadero hombre", el niño y el joven deben esforzarse mucho. La disciplina, el autocontrol y el sacrificio reprimen las formas de comportamiento consideradas típicamente femeninas. El premio prometido es la "superioridad", la pertenencia al grupo de los ganadores, estar por encima de las mujeres.

Cada persona es única y maravillosa, no hay que tenerle miedo a lo diferente, no nos asustemos de que hayan niños sensibles que lloren por cosas vanas o niñas rudas que piensen distinto. El mundo es de colores, no está preso sólo entre el blanco y el negro. Si se genera la mentalidad de la tolerancia, el respeto y el trabajo en común, se podrá vislumbrar un nuevo horizonte para esta humanidad tan perdida en problemas por culpa de la ignorancia y la irracionalidad colectiva.


sábado, 17 de octubre de 2015

GAY: Los que se apartan de la Norma...


Nuestra actual sociedad está creciendo aceleradamente, sin embargo existen brechas en el pensamiento de muchos que se mantiene como en épocas pasadas. Es bien sabido que para que una persona acepte a otra de forma plena y libre dentro de su condición sexual, deberá estar libre de ciertas ataduras que impiden este acto de tolerancia y progreso en muchos lugares de la tierra. Ahora bien, el "ser diferente" de las normas que están establecidas, donde varón-mujer son la única relación que debería de ser acogida por todos, conlleva un serio problema para quien no entra dentro de éstos cánones sociales.


Este "ser diferente" (entendido de forma comparativa y no literal ya que todos somos iguales humanamente) hace que traspasar los límites establecidos sea toda una odisea. Por lo general esta acción arrastra tras sí largos años de sufrimientos, desdichas, penas e inclusive la muerte para muchos que se dejaron absorber por el maltrato y la intolerancia. Casos lamentables que hacen parte del triste historial de muchos chicos y chicas gays de los últimos años.

Apartarse del rol sexual aceptado de Hombre con Mujer es algo por lo que muchos de la comunidad LGBTI han dado lo mejor de sí, incluso hasta sus vidas. Todo esto nace desde la perspectiva de un "problema" cuando se sospecha que el chico o la chica muestra tendencias de tener una orientación homosexual que principia o que ya está definida. Los típicos problemas del colegio no se hacen esperar, por eso cuando en estos lugares se observa que una chica es ruda, que le gusta el fútbol, que anda de pelionera con todos y que se sale de lo que "debería" ser una verdadera chica (dulce, tierna, sensible, delicada), entonces ya se estaría creando una esfera de peligro para ella. Ni qué decir de un chico que en la preparatoria se muestra como sensible, que llora por cosas delicadas, que es frágil, al que no le gusta el fútbol y prefiere compartir más tiempo con chicas que con chicos, ya estamos frente a un blanco de posible doliente de matoneo, intolerancia, abusos de todo tipo, exclusión.



Muchos podrán observar que existen formas de vida socialmente aceptadas de personas que están juntas o casadas y forman familias o parejas homosexuales, esto es común por ejemplo en personajes de televisión, del cine, en la farándula, estrellas de la música, escritores, etc., en una gran variedad., pero lo cierto es que en la vida real esto es más complicado de ver, difícil de encontrar de forma abierta sin temor a las repercusiones o consecuencias de quienes son extremistas en su modo de ver el mundo. No se percibe ni mucho menos se aceptan a los homosexuales ya que la "normalidad" es que sea una relación varón-mujer tendiente a la procreación y al resguardo de lo que se considera una familia de verdad.

El problema continúa cuando desde la adolescencia se tiende a ver la orientación homosexual como una etapa en el proceso de desarrollo del joven en vez de prestarle atención y tomarla como algo verdaderamente serio. Los jóvenes que han pasado por esto entenderán que estar en constantes sesiones de terapias con el psicólogo, estar inmensos en "noviazgos" impuestos y tener que llevar una doble vida NO es fácil, aún así muchos son los que sufren por esto. Por eso, para quienes se apartan de la norma establecida, mis queridos lectores (porque yo también soy de los que me aparto de la norma por ser hombre y por que me gustan los hombres), les quiero reiterar que no todo en la vida está dicho o hecho... el camino podrá ser largo, pero tengamos confianza en nosotros mismos, tengamos la fortaleza de conocernos personalmente y saber quiénes somos, lo que tenemos y lo que queremos. Juntos podremos hacer mejores cosas.


lunes, 5 de octubre de 2015

Hallemos Juntos un Camino...


El tiempo va cambiando, no podemos comparar los modos de pensamiento del siglo pasado con este. El mundo se ha tornado más colorido, más variado, incluyendo los modos de amar de las personas. Precisamente en toda esta ola de cambios sociales, es común que aparezca la curiosidad, pero también los temores, esto es lo que trataré en las siguientes líneas, lo relacionado con la parte del amor homosexual.



La duda, el desconcierto, los temores, rechazos, repudios, aplausos, aceptaciones y demás actitudes y aptitudes están siempre a la orden del día en temas homosexuales, inmersos en un mar profundo de etiquetas que aún hoy litigan entre lo justo y lo que se cree. La religión, la sociedad, la familia, y hasta la autoestima de quien se ha descubierto gay son temas que aplastan el libre desarrollo de la persona gay o lesbiana. Nuestra sexualidad está comprometida con nuestras relaciones interpersonales, por eso nos afectan directamente de forma positiva o negativa dependiendo de la situación en especial y en particular.

Es normal que aún se vea como aceptable que un hombre y una mujer mantengan una relación amorosa, en pro de formar una familia, tener hijos y todo lo que significa la unión marital., pero no es muy común o aceptado en muchas partes del mundo que estas mismas acciones las realicen dos hombres o dos mujeres, quienes tienen todo el derecho de la libre elección y de la demostración de su amor. Este tema, el de demostrar el amor en público para las parejas homosexuales es un tabú en muchas zonas, en otras, lamentablemente está prohibido hasta con el riesgo de caer en pena de muerte.



Este es nuestro mundo, un lugar de luchas y guerras constantes que descabeza sin piedad al más débil o al que no tiene ayuda extra para enfrentarse ante tantos y tantos adversarios como sea posible. Es bien sabido que en el mundo de los adultos "ya nada es como antes"., precisamente por eso muchos padres han tomado conciencia del aceptar a sus hijos y sus respectivas formas de amar. Si un padre o una madre se entera de que su hijo/hija es gay y por ello trata de hacerlo cambiar usando medios como la psicología, la religión, el maltrato moral y algunos más, no estará ayudando en nada, por el contrario, estará sometiendo a su hijo/hija a una presión tal que no podrá tener un buen final.



"HALLEMOS JUNTOS UN CAMINO" es una idea que me gustaría poder plantar en las mentes de quienes puedan leer esto, con el único fin de saber que si no nos aceptamos tal cual somos, no esperemos a que alguien externo lo haga. Si no me conozco yo mismo, no podré conocer a los demás. Son lamentables las cifras de suicidios entre los adolescentes de la comunidad LGBTI en estos tiempos, no debería de suceder. Por eso hago la invitación para que Juntos podamos hallar un camino, y no expresamente en sentido directo (porque quizá yo nunca lo pueda conocer en persona) pero este "juntos" ha de ser entendido como aquel a quien más quiero, a quien más le tengo confianza.

¿Por qué? Por que es importante buscar ayuda, es de mucha ayuda tener oídos que estén dispuestos a escuchar nuestros sueños, nuestros temores, nuestras dudas y demás, porque la vida es más fácil si la compartimos. Sostengo que no debemos andar diciendo a los cuatro vientos nuestros gustos sexuales (porque a nadie le importa), sino que sabiendo que alguien nos oye y nos apoya desde su punto de vista (siempre respetuoso) nos pueda orientar con sus consejos o hasta con sus bromas, pero nunca aceptemos que nos traten como marginados, como enfermos, depravados, maniáticos o muchos conceptos más que no nos deben de englobar en algo que NO somos. 



Ser gay no es un pecado, no es una enfermedad, no es algo que te va a hacer diferente, no tienes por qué avergonzarte y si cuentas con el apoyo de alguien, créeme, la vida te cambiará para bien, verás los amaneceres con otros ojos y tendrás la fuerza necesaria para superar los obstáculos y saber que ante todo, Dios (creador de todo lo que existe, según las religiones deístas) también te hizo a ti, también te ama tal cual eres, también permite que vivas, que andes, que ames, que sufras y todo lo que trae consigo el paquete de la vida. Y si no crees en Dios, pues tu caso es aparte, pero sé feliz, a la naturaleza le vale cero si no darás procreación de la forma establecida, al fin y al cabo todo está entrelazado para que el equilibrio nunca falte. Por eso mi querido amigo, mi querida amiga, sé feliz, y no te olvides de buscar a alguien de confianza y de importancia para que JUNTOS, hallemos un camino para nuestra hermosa, única y especial vida en esta tierra. Una vida que es fugaz pero preciosa en sí misma.