Al parecer cuando te das cuenta de que andas en una dirección que NO es la propuesta por la sociedad puritana y menos por la católica, es cuando vienen los verdaderos problemas para tu vida. Eso fue lo que viví cuando poco a poco fui descubriendo que lo mío NO eran las chicas sino el gusto "normal" por un chico de mi edad. La situación fue entonces muy compleja.
La primera de las problemáticas que se me vinieron a la cabeza fue el hecho de que mi vida de ahora en adelante no sería igual, empezando porque nunca tendría la oportunidad (como todos los chicos de mi edad) de poder llevar a una novia a casa, de presentársela a mis padres, de poder tener una "vida social plenamente aceptable a los ojos de mis conciudadanos". Ya se podrán imaginar el resto de la historia. A ello se le suma el hecho de tener que sufrir por lograr encontrar a alguien potencialmente estable dentro de la comunidad y no a ciertos oportunistas que sólo quieren tener sexo contigo y ya.
La lista se alarga cuando vienen los comentarios homófobos de personas cercanas (que sin saberlo) repudian en público a quienes gustan de personas del mismo sexo y sin saber que yo (quien soy cercano, quien se sienta a su lado) soy uno de esos "depravados" como nos suelen llamar.
No es de extrañar entonces que viviera momentos en los que de verdad me sentía plenamente solo, nadie me podía entender, el mundo se volvía amenaza a medida que pasaba el tiempo, los amigos prácticamente desaparecían al saber que eras rarito, todo cambiaba pero para tu contra. También debo aclarar que por mi mente nunca pasó la idea del suicidio, ante todo tengo claro que la vida es sagrada y prefiero morir de vejez o como Dios disponga antes que quitarme la vida, el tesoro más preciado por el que he recibido mucho.
Tengo la plena certeza de que en este mundo lleno de tantos problemas pero repleto de cosas lindas y únicas habrá alguien capaz de observar todas estas maravillas, todas estas penas con ojos muy similares o completamente diferentes a los míos, pero que se complemente. Cuando uno no busca las cosas éstas llegan por su propia cuenta, así que por el momento sólo me resta esperar porque sé que tarde o temprano la mentalidad de la gente cambiará y de que la libertad, la oportunidad, el respeto y las ganas de vivir triunfarán sobre toda la codicia y la individualidad en la que estamos sumidos por culpa de la mala educación, por culpa de los tabú que nos aquejan, por culpa de una represión generalizada que tarde o temprano llegará a su fin.






