jueves, 27 de agosto de 2015

Ser Gay...



"El amor es una cosa simple" dice un fragmento de la canción homónima de Tizziano Ferro. La primera vez que escuché esta canción me encantó, sobre todo porque explica de forma linda que para el amor no hay problema mostrarse tal cual es, sin tantos problemas. Para mí el amor es una cosa simple, sobre todo a la hora de aceptarme como un gay de pura cepa.

Ahora bien, no sólo soy gay, sino que ocupo el rol de "pasivo". Esta labor es quizá la que más esfuerzo necesita dentro de la relación homosexual, por eso no es fácil serlo, creo que es de hombres ser gay pasivo. Pues bien, gracias a mi pasado y al empotrador de Juan Carlos fue que me consagré como un pasivo. No ha sido nada fácil y al principio fue muy doloroso, pero con el paso del tiempo he ido mejorando y adaptándome mejor he logrado resultados increíbles. 

Me encantan los machos y más si son verdaderos machos. Los activos tienen algo hermoso y es que por lo general son los que se hacen los rudos, eso es un lindo detalle. Me encanta cuando son barbudos, siempre he sentido obsesión por los tipos con barba, me enloquecen. De igual forma de gustan mucho los hombres que tienen un buen cuerpo, los que se preocupan por verse bien, no metrosexuales, pero sí que tengan el sentido de la pertenencia por la propia imagen y que sean muy buenas personas.

Más adelante seguiré escribiendo sobre esto, así que tomen esto como un adelanto de mi vida como un pasivo. No hay nada más agradable que tener a tus espaldas a un machazo bien dotado, hermoso, cariñoso, que sea excelente en la cama y pues, que te haga sentir bien. Esto cuenta, es importante.







miércoles, 19 de agosto de 2015

Una realidad muy dura...




Una realidad muy dura es la que toca vivir en muchas partes de Colombia, y todo por cuenta del maldito machismo que ha hecho mella por tantos años en todas las personas, en parte por la misma cultura, en otras, por culpa de creencias tanto personales como sociales que marginan grandemente a todos los gays y lesbianas que puedan conocer. Es por eso que la mayoría de los gays y lesbianas de la zona de la que provengo vivimos en un submundo, escondidos, alejados de una libertad a la que supuestamente tenemos derecho.

No he sufrido en carne propia lo que es tener que aguantar comentarios cargados de odios y rencores en mi contra o cosas parecidas, todas muy homofóbicas por supuesto. Pero si he sido testigo de cómo se puede denigrar la dignidad de una persona al creer que se conoce todo de ella, que se es dueño de sus pensamientos, de creerse juez de sus acciones, de elegir lo que es y lo que no puede ser. Esa es una de las principales razones por las que ser gay abiertamente acarrea este tipo de situaciones, y algunas aún peores, para la pobre persona que decide elevar su voz y darle a conocer al mundo que busca la felicidad desde su propio punto de vista, desde sus propias expectativas, desde sus gustos en particular.



Es como si los gays (principalmente) estuvieran condenados a vivir marginados de la sociedad norteña colombiana. Por lo general la mayoría termina siendo la puta del barrio, de la cuadra, de la ciudad si es posible., a ello se une que casi nunca es tenido en cuenta para trabajos dignos y honrados, es común ver a personas gays trabajando en peluquerías baratas o sirviendo en un restaurante de mala muerte. ¿Por qué será que hay tanto repudio entre las personas a aceptar a los gays? Respuesta pueden haber muchísimas, pero sin lugar a dudas me quedo con aquella que dice (y demuestra) que las personas temen a lo "desconocido".



Hablando con otros chicos gays de mi edad y hasta de mi ciudad, hemos podido llegar a la conclusión de que por lo general lo primero que se le viene a la cabeza a un chico gay una vez termine la secundaria, es poder largarse de su lugar de origen, no para desordenarse y perderse en sexo, drogas y alcohol, sino para poder ser feliz lejos de tantas personas que lo único que quieren es verte mal, sometido, sumiso, dependiente de corrientes que no te gustan y que nada tienen que ver contigo.



En la actualidad he cumplido ese sueño de pequeño, y lo he hecho realidad a pulso sin tener que padecer los horrores de la prostitución, de la marginación, del rechazo o de la degradación., lo he hecho como una persona 100% normal, viviendo la vida que quiero, siempre con respeto conmigo mismo y buscando el bien de quienes me rodean. Hay caminos tortuosos y dolorosos, callejones sin salidas, tropiezos, caídas y demás, pero siempre hay que tener en mente que no somos las perras y zorras de la gente, ni menos ni más que nadie, con derechos y deberes igual que cualquiera y siempre con la frente en alto, porque de lo que si tengo seguridad es que la felicidad que quiero es la que busco y la que depende al máximo y primeramente de mí antes que de otra persona.


lunes, 17 de agosto de 2015

EL AMOR VIENE SIN INSTRUCCIONES - El Caso Javier...



Este siguiente caso ocurre un par de meses luego de haber iniciado la aventura con Juan Carlos (JC), todo ocurre en la secundaria donde estudiaba. Los giros que da la vida muchas veces nos dan dolores de cabeza, lo bueno es que nos llevan a experimentar cosas nuevas, fueras de órbita, muy complicadas pero fascinantes a la vez. Esto fue lo que me aconteció cuando empecé a tener más cercanía con un compañero de clases (quien a parte de todo es mi primo segundo) y a quien le doy el nombre de Javier. Las cosas no serían fáciles tampoco, pero al menos me dejaron una gran lección a la hora de saber en quien puedo confiar y en quien debo depositar mis sentimientos. Todo sea por aprender.

Pues bien, resulta que mientras cursaba décimo grado, tuve la loca idea de declarar mi amor por el chico más lindo del curso y del colegio (mi primo, aunque no lo parezca). Fue entonces que decidí armarme de valor y tomando un bolígrafo y papel en mano, me puse a redactar la que hasta el momento ha sido la única carta de amor que he hecho en mi vida. Pues bien, los calores que me vinieron al cuerpo cuando se la iba a entregar no los he vuelto a vivir en mucho tiempo. Debo decir que no fue nada fácil, pero se me había metido la idea en la cabeza y pues, como mula terca lo hice, de todos modos me fue bien, muy bien para ser la primera vez que hacía algo de semejante calibre.



Recuerdo que Javier recibió la "nota" de la mejor forma que me hubiese imaginado. Pero los días que siguieron fueron de cierta tensión, como que a él le apenaba el hecho de tener que tratarme. Al menos eso fue lo que me hizo sentir en esos días en los que padecí como a quien le han dictado sentencia de muerte con día y hora fijas. Lo que pasó después me dejó helado de los nervios.

Resulta que mi querido Javier me había dicho que la "notica" que le había entregado habría sufrido un accidente., pues bien, él alegó que ese día la había dejado en el bolsillo del pantalón y su mamá metió esta prenda a la lavadora y sufs! que se había dañado por completo. Según él, que había quedado completamente deteriorada, tanto, que no se podía leer nada siquiera. Pues bien, sin más ni más sólo me dijo que la volviera a redactar, que tratara de acordarme de todo lo que le había escrito en la anterior y que se la volviera a dar como si nada hubiese ocurrido antes, olvidando pues la que ya había hecho.



Yo, de idiota, volví y la redacté. Creo que con las mismas frases que expresaran lo mismo (o parecido) a lo que había hecho en la otra. De igual forma se la entregué, la respuesta no demoró sino sólo dos días. Fue así como una noche, mientras estaba en casa, mi querido primo alias "El Javi" se acercó a donde me encontraba y me dijo todas sus impresiones respecto a la carta que le había dado. Me sorprendió mucho poder escucharlo, sobre todo porque no sabía cómo diablos iba a reaccionar, me esperaba de todo, menos lo que me dijo esa noche.

Javier me explicó que se sentía muy halagado y honrado por haberme fijado en él como hombre, que era la primera vez que le pasaba (que un chico se le declarara) y que al principio no sabía qué hacer ni qué me iba a decir, pero luego de pensarlo (en cierta parte porque nuestra amistad primó sobre todo) siempre tuvo presente que no quería hacerme daño, de ninguna manera. Así que de manera cortés pero muy tajante me dijo que a él no le llamaba la atención el hecho de salir con otro chico, que no le gustaba, que no se veía así.



Pero me deseó suerte en la vida, que ojalá encontrara a alguien que valiera la pena (aunque un poco difícil de superarle en belleza a él, claro está, con lo prepotente que es por ser hermoso), pero que de todas formas él me apoyaba, que siempre podría contar con su ayuda y consejo y que de ahora en adelante me vería como al hermano menor que nunca tuvo y que siempre quiso tener. Debo confesar que esa noche lloré desparramadamente como a quien se le muere la mamá. Pero con tremenda escena era difícil aguantarme las lágrimas.

Agradezco inmensamente a Javier por haberme enseñado desde este punto de vista, desde su postura. Ahora caigo en cuenta que no tuvo que haber sido nada fácil para él haberme dicho todo lo que me dijo esa noche, pero de todas formas le salió de maravillas. Debo reconocer que hasta el momento ha cumplido fielmente su promesa ya que desde entonces me dice "mi hermano" y me trata mejor que antes, al menos es más atento que antes. Siempre está pendiente de mi vida, de lo que hago y nunca faltan sus saludos en mis redes sociales cuando él se conecta pero yo no lo estoy. Ha sido grato poder contar con su apoyo en este proceso tan difícil. Gracias Javi por ser quien eres, gracias por ser MI HERMANO.


martes, 4 de agosto de 2015

Entre gustos y disgustos...




Entre gustos y disgustos se fue gestando esta primera etapa de mi orientación sexual. Una vez empecé a experimentar un mundo nuevo de la mano de Juan Carlos, no faltaron los malestares tanto personales como familiares por ciertas cosas al respecto que ya se hacían evidentes. Es aquí cuando suceden los hechos concretos en los que mis padres me pillan con este chico, a veces en situaciones vergonzosas y otras un tanto para especular, pero que al fin y al cabo no dejaban de lado que entre nosotros había algo más que simple amistad.

Con Juan Carlos solía encontrarme en casa de mi abuela materna ya que era la más cercana al trabajo de éste. Pero aclaro: NO usaba la casa para cosas sucias, ni más faltaba. Era simplemente el lugar en el que él y yo nos reuníamos por las tardes, cuando yo llegaba del colegio y él salía del trabajo. Eran momentos espectaculares a decir la verdad; nunca se pueden olvidar los pequeños detalles que marcan tu vida, sobre todo los provenientes de personas que se roban tu corazón sin más ni más.



Con él podía hablar de cosas simples, a la hora de la verdad yo sabía muchas cosas más de las permitidas a mi edad, osea que era un poco más sabiondo que él, pero eso nunca fue motivo para que no nos entendiéramos. Bueno, el idioma y tema que ambos manejábamos a la perfección tenía su sede en la cama, en eso éramos un sólo ser en dos cuerpos. Pero en esta vida (o al menos en ese momento) las cosas no iban a ser eternas y mucho menos pasadas por dulce. Recuerdo que cuando mi mamá me descubrió por primera vez hablando con Juan Carlos no disimuló su cara de disgusto, pero en el momento no hizo escándalo ni nada. Pero el regaño (¿o trataba de pedirme explicaciones?) vinieron después en casa, a solas ella y yo.

Amo a mi mamá porque el el fondo sé que ella sabe que soy gay, que me encantan los hombres y que ante todo sufro mucho por tener que esconderlo, pero tampoco me siento con fuerzas para decírselo de frente, para confirmárselo. Sé que algún día lo tendré que hacer, eso es obvio, pero por el momento no quiero que nuestra relación se complique. Mi madre es única, por eso la amo y sé que como ella no hay dos. Así que cuando me arriesgue a decirle que soy gay, de seguro que sufrirá mucho, lo hará por un tiempo, pero luego se recuperará.



Entre gustos y disgustos ocurrió mi primer acercamiento con este chico que me robó el corazón, porque mientras disfrutaba de su compañía, de sus caricias, besos y abrazos acompañados de palabras y frases tiernas, dulces, pícaras, calientes, tenía que soportar en mi interior el tremendo miedo a que nos descubrieran, a que todos en el colegio, en la calle, en el barrio se enteraran. La verdad es algo que no me dejaba tranquilo ni de noche ni de día. Poco a poco comprendería que la vida es privada así como la sexualidad y tuvo que pasar mucho para que pudiera madurar en una forma más sólida al momento de no tener que dejarme clasificar con feos apelativos, a la hora de luchar por quien soy y por lo que quiero, por lo que creo y por lo que espero.