miércoles, 29 de julio de 2015

El Caso Juan Carlos...



Una de las primeras experiencias que tuve con otro hombre se la debo a un sujeto llamado Juan Carlos, quien trabajaba muy cerca de mi casa y al que siempre veía por las tardes, cuando venía del colegio. Pues bien, las vueltas que da la vida que fue precisamente con este tipo, de quien menos lo esperaba, con quien terminaría teniendo sexo a lo loco por varios años. Ha sido el mejor amante que he tenido en mi vida, es indestronable, hasta el momento.

Pues bien, recuerdo perfectamente que una tarde, mientras paseaba con un primo bebe, Juan Carlos estaba en la puerta del lugar donde trabajaba., cuando pasé por allí ya a la tercera vez (sin notarlo) Juan Carlos me silbó de forma cotejante, debo decir que me sonrojé y en cierta parte le acepté el cumplido. Ese fue el inicio de una larga historia sexual desenfrenada. Luego de los cumplidos suaves pero cargados de intenciones sexuales para conmigo, empezó a mostrarme el tamaño de su paquete sin quitarse el pantalón, fue este acto el que me demostró que quería ver más allá de la tela que lo cubría y por las noches soñaba con hacer muchas cosas con ese pene ajeno que se me mostraba casi a diario.




La verdad es que JC es todo un depravado, tiene el sexo pintado en la frente. Luego de todas estas demostraciones de que quería conmigo, pues bien, nos empezamos a ver a escondidas en el jardín de la casa de mi abuela, un lugar espacioso y oculto que nos sirvió muchas veces de lugar de citas clandestinas, si mis padres me hubiesen pillado sin duda que ese jardín en este momento hubiese sido mi tumba. Él se portaba tan cortés que de verdad empezaba a gustarme, pero las cosas nunca se dieron como para que llegásemos a ser novios siquiera.

En ese entonces yo tenía 15 años y desconocía la edad de JC, era lo que menos me importaba. Pues el momento anhelado llegó, fue una noche ya con previa cita en la que él me haría el amor, o cosas sucias, como solía decirme al oído cuando estábamos solos. La noche de iniciación para mi llegó, pero a última hora me dio mucho miedo y terminé por arrepentirme (pero me arrepentí de ser penetrado, a decir verdad), pero estuve en el lugar de los hechos, nos besamos apasionadamente, nunca me había sentido tan vivo, tan candente, tan deseoso de hacer el amor y pues, el miedo vino cuando me vi con un hombre de verdad, desnudo, peludo, erecto y con un hambre hacia mí que terminé por acobardarme y no hacerlo aquella noche.



Pero poco tiempo después tendríamos la revancha, y ¡¡¡qué revancha!!!. Desde entonces creo que él se vengó de mí porque los encuentros que tuvimos posteriormente estuvieron siempre marcados por el sexo fuerte, por el sudor, el temor de ser descubiertos, por la inteligencia para planear los lugares de encuentro, por todo lo que por más de cinco años significó JC en mi vida, el mejor amante que sin duda me ha tocado.

Fue con él con quien empecé a experimentar el gusto por otro hombre, con él aprendí a hacer travesuras para tener sexo, con él hice muchas maldades en lugares poco convencionales, con él me salí "del cascarón" y pude ver que si una persona de veras es interesante y te demuestra lo mejor del amor psicológico y físico, no habrán barreras humanas que te impidan vivir de otra forma, siempre buscando tu propia felicidad sin hacerle daño a nadie, viviendo una experiencia verdaderamente nueva, única, inolvidable.


martes, 28 de julio de 2015

No todo en la vida es color rosa, menos para nosotros...



Al parecer cuando te das cuenta de que andas en una dirección que NO es la propuesta por la sociedad puritana y menos por la católica, es cuando vienen los verdaderos problemas para tu vida. Eso fue lo que viví cuando poco a poco fui descubriendo que lo mío NO eran las chicas sino el gusto "normal" por un chico de mi edad. La situación fue entonces muy compleja.

La primera de las problemáticas que se me vinieron a la cabeza fue el hecho de que mi vida de ahora en adelante no sería igual, empezando porque nunca tendría la oportunidad (como todos los chicos de mi edad) de poder llevar a una novia a casa, de presentársela a mis padres, de poder tener una "vida social plenamente aceptable a los ojos de mis conciudadanos". Ya se podrán imaginar el resto de la historia. A ello se le suma el hecho de tener que sufrir por lograr encontrar a alguien potencialmente estable dentro de la comunidad y no a ciertos oportunistas que sólo quieren tener sexo contigo y ya.



La lista se alarga cuando vienen los comentarios homófobos de personas cercanas (que sin saberlo) repudian en público a quienes gustan de personas del mismo sexo y sin saber que yo (quien soy cercano, quien se sienta a su lado) soy uno de esos "depravados" como nos suelen llamar.

No es de extrañar entonces que viviera momentos en los que de verdad me sentía plenamente solo, nadie me podía entender, el mundo se volvía amenaza a medida que pasaba el tiempo, los amigos prácticamente desaparecían al saber que eras rarito, todo cambiaba pero para tu contra. También debo aclarar que por mi mente nunca pasó la idea del suicidio, ante todo tengo claro que la vida es sagrada y prefiero morir de vejez o como Dios disponga antes que quitarme la vida, el tesoro más preciado por el que he recibido mucho.



Tengo la plena certeza de que en este mundo lleno de tantos problemas pero repleto de cosas lindas y únicas habrá alguien capaz de observar todas estas maravillas, todas estas penas con ojos muy similares o completamente diferentes a los míos, pero que se complemente. Cuando uno no busca las cosas éstas llegan por su propia cuenta, así que por el momento sólo me resta esperar porque sé que tarde o temprano la mentalidad de la gente cambiará y de que la libertad, la oportunidad, el respeto y las ganas de vivir triunfarán sobre toda la codicia y la individualidad en la que estamos sumidos por culpa de la mala educación, por culpa de los tabú que nos aquejan, por culpa de una represión generalizada que tarde o temprano llegará a su fin.


lunes, 20 de julio de 2015

Mi hermano... ¿es Gay?


Contar con el apoyo de la familia al contarles que eres gay, es una de las mejores cosas que te puede pasar en la vida. Con su respeto, cariño y amor no podrán haber bases más fuertes a la hora de vencer la mayoría de los males que la sociedad presenta a todos los de la comunidad LGBTI en la actualidad.



Comienzo con esta afirmación hecha por mi hermano segundo, el cual lo dijo tan inocentemente en una conversación vía red con una prima. Al parecer esta "querida" prima le dijo a mi hermano que yo era gay. Tal parece que él no le creyó del todo. Ahora bien, la verdad es que hace un par de años decidí contárselo porque es una persona en la que confío, además de que es mi hermano, claro está. Pero no todo ha sido fácil, ni para él, ni para mí.




Mi hermano, al que llamaré H es menor que yo por tres años, es todo un personaje. Es un chico adorable y les hablo de él porque es la persona más próxima a mi edad, con el que más he compartido y en quien me veo reflejado en muchas cosas. También tengo otros dos hermanos gemelos a quienes llamaré D&D quienes son seis años menores que yo. Pues bien, ellos, por ser muy pequeños aún y porque no he tenido la oportunidad certera y concreta de decirles, es que desconocen que su hermano mayor en un Gay de pura cepa.

Pero, ¿por qué contarle a mi hermano segundo y no a mis padres? Creo que la respuesta es obvia, de todas formas el poder decirle a H que a mí me gustaban los hombres de forma sexual fue algo muy duro, aparte de incómodo. Pero al hacerlo estuve expuesto a que él me rechazara y que, como es de esperarse, saliera corriendo a abrir la bocota ante mis padres y pues, ese fuese mi final inminente. Aún así esto no sucedió, sino que me dio la sorpresa de que me dijo: "yo no soy nadie para juzgarte, y si te gustan o no los hombres, no es mi problema. Nunca dejarás de ser mi hermano a pesar de todo, que esto no nos separe, te quiero y te querré mientras viva". Son las palabras más dulces, tiernas, sinceras y reconfortantes que he escuchado en mi vida. Por eso las llevo grabadas en mi corazón y nunca las olvidaré.



De las pocas personas a quienes les he confesado personalmente que soy gay, creo que mi hermano H ha sido al que más me he presentado como soy, con el que más he abierto mi corazón y con el que más he desnudado mi alma, tal cual es. De todas formas no me arrepiento de ello, me siento feliz sabiendo que mi hermano NO me juzga, NO me desprecia, NO me clasifica dentro de las personas a quienes no deba acercarse. Pues bien, este es un buen capítulo dentro de las negras páginas y trágicas historias de la mayoría de nosotros, los gays, por tener que pasar por miles de pruebas tanto psicológicas como físicas antes de asumir ante la sociedad que nos gusta sexual y emocionalmente alguien de nuestro propio sexo.



Creo que la vida sería más fácil si las personas no clasificaran a todos los demás con ciertos rótulos de vida y moral que a la hora de la verdad no hacen el bien a nadie. En cierta medida hay todavía grandiosos baches que no nos dejan prosperar y no es que se trate de un libertinaje donde cada quien haga lo que quiera, se trata de respetar los sentimientos y las expresiones más profundas del ser y del sentir de aquel a quien por cosas de la vida, terminamos alejando y desconociendo, así sea un familiar que en el día menos esperado de la noticia de que es gay.

jueves, 9 de julio de 2015

Conociendo a mis padres...



Lo primero que tengo que decir de mis padres es que ambos son muy buenas personas, siempre me han dado lo mejor al igual que a mis hermanos, pero hay algo en lo que no nos entendemos y es que ellos no aceptan que una persona se involucre más allá de la amistad con alguien del mismo sexo. Para colmo de males yo encarno lo que ellos aborrecen.

Mis padres no saben de mi orientación sexual, aunque mi madre lo ha sospechado ya que una vez me vio con un novio mientras hablábamos muy íntimamente frente a la casa de mi abuela. Le reconozco que tuvo el valor de enfrentarme y preguntarme lo que pasaba con ese tipo, que si tenía algún problema o si necesitaba algo. Pero de su boca NUNCA salieron las palabras de que si él y yo teníamos una "relación" o algo parecido.

Mis padres desde siempre me han querido, por eso es que aún no me he atrevido a contarles la verdad ya que temo causarles daño. Es mi decisión y mi vida, lo sé., pero también es cierto que les causaría mucha impresión. La verdad es que estoy esperando el momento oportuno de poder decirles a ambos que me gustan los hombres (y si es el caso) que ya ando con alguien al que quiero y que necesito que lo sepan, que me comprendan.


Mi madre es la mayor de los hijos de mis abuelos, mi padre también es el mayor en su casa. Ambos eran vecinos cuando jóvenes, por eso se les hizo fácil el poder conocerse de toda la vida, hasta que en su juventud se enamoraron y pues, el resultado de tal amor somos cuatro hijos nacidos de su matrimonio. A mí me engendraron en el vecino país de Venezuela, pero gracias a Dios nací en Colombia. Nunca he estado propiamente en Venezuela.

Mis hermanos menores son un amor para conmigo. Creo que mi hermano, el que me sigue, ha sospechado también sobre mi homosexualidad, pero nunca me ha dicho nada al respecto. Mis hermanos menores son muy chicos y aún no comprenderían nada de esto.

Mi madre es de un temperamento bastante tranquilo, pero cuando se enoja no hay poder humano que la ayude, es muy cascarrabias. Mi padre, quien también es muy malhumorado, es un poco duro a la hora de poder reprender. Recuerdo que cuando pequeño solía ser muy travieso, por eso es que recibía grandes y fuertes regaños por parte de los dos. Pero no siempre fue así.

Desde que tenía unos meses de vida vivía con mis abuelos paternos, los cuales me criaron como a un hijo más. Yo llegué a vivir a casa con mis padres cuando tenía 12 años de edad, por eso es que a mis abuelos paternos los trato de "mami" y "papi" mientras que a mis padres biológicos simplemente les digo "ma" y "pa".



Comprendo que si les llego a decir algún día la verdad, les dolería mucho, sobre todo por que su formación (a la antigua) les haría un poco difícil comprender todo lo que significa ser gay en este siglo. Mi mamá es muy comprensiva, pero he visto sus reacciones cuando ha presenciado (por lo general en la tv) las situaciones homosexuales. Se nota que no comulga con eso. De mi padre ni qué decir... creo que le causa repulsión.

Es difícil cuando te tienes que enfrentar a un doble tamiz que te cierne la vida, el primero es la sociedad (la mía es muy machista) y el segundo, la familia, que si bien hacen parte de lo más elemental en el desarrollo de cualquier ser humano también puede ser motivo de estancamiento (sobre todo en nuestro caso, en el caso de los que somos homosexuales).

He tenido la oportunidad de experimentar muchas cosas gay mientras vivía con ellos. Por eso fue que mi mamá me pilló una tarde mientras estaba muy meloso con un novio de entonces, pues se podrán imaginar que casi me muero de un infarto, me puse de todos los colores, pero aún así pude parapetar todo con una que otra mentirilla y arreglé las cosas. Al menos por el momento no tuve problemas. Pero siempre me he sentido cohibido por no poder ser quien en el fondo soy verdaderamente. Ojalá mis padres me aceptaran, sería lo mejor que me podría pasar en la vida. Al menos todo sería diferente, completamente mejor.

sábado, 4 de julio de 2015

¿Qué se siente descubrirse gay?

La etapa de la adolescencia es una de las más importantes en la vida de cualquier persona, para una que es gay, se convierte en una experiencia un tanto confusa. Confieso que cuando estaba experimentando mi "amor" por Juan Carlos el mundo me daba vueltas, nada tenía estabilidad y el temor se apoderó de mí. Recuerdo que cuando me quedaba largas horas del día estudiando, me perdía entre aquellos pensamientos que me mostraban infinidad de situaciones, preguntas, karmas, miedos y demás que me ponían mal.

Una de las cosas que se me pasaban por la cabeza era la reacción de mis padres si llegasen a enterarse de que su hijo mayor era un "maricón", como suelen llamar a los homosexuales en mi ciudad. Incluso hasta pensé en opciones de intervención familiar para darles la noticia. Obvio que nunca lo hice.



Ahora bien, mi cabeza estaba atormentada por el recuerdo de Juan Carlos, y es que todo giraba en torno a lo que pudieran pensar los demás de mí, en especial los miembros de mi familia, tan conservadores como ellos solos. Muchas veces me imaginaba besando a Juan, acariciándole el cuello, tocando sus pechos y piernas que tanto me atraían... besándolo apasionadamente... creo que había perdido la cabeza.

Fue así como poco a poco me acepté tal cual era. Pero no fue de la noche a la mañana ni tampoco con la facilidad con que uno puede elegir algunas cosas en la vida, no. Vinieron las crisis, los miedos, los ataques de ansiedad y pánico... toda una mezcla de negatividades que por poco terminan con mi vida. 



Debo decir que sigo día a día en este caminar donde aún hoy tengo miles de preguntas que me gustaría resolver. Con el paso de las publicaciones iré desvelando etapas de mi vida, sobre todo en la inicial cuando pude descubrir que me gustaban los chicos, cuando me sentía extraterrestre, cuando el peso de la culpa y el temor al infierno me sobresaltaban, cuando me veía condenado por la iglesia y por las personas que me conocían, cuando no sabía qué hacer. Mejor dicho... toda una experiencia hecha a pulso.

Pues bien, pasé por miles de cosas antes de poder concretar un verdadero encuentro con Juan Carlos quien a la hora de la verdad me sorprendió con todas las cosas que me dijo, con todo lo que llegamos a hacer, con todo lo que me propuso. Mejor dicho, eso fue una bomba atómica en mi vida. No me arrepiento de todo lo que pude vivir con él, al fin y al cabo estaba aprendiendo, necesitaba de alguien mayor y con experiencia que me enseñara que en la vida hay que besar muchos sapos antes de encontrar el verdadero príncipe azul.


En el principio...

Todo tuvo un inicio, el mío se dio cuando apenas tenía 13 años. Recuerdo que en la cuadra donde vivía había un hombre (26 años) del que sin querer, terminé queriendo. Esta "atracción" era inocente; fue así como empecé a hablarle y a tratar de conocer todo de su vida. La sorpresa fue grande cuando, en mis pensamientos, deduje que a él también le gustaban los chicos. Nunca se negó a compartirme su vida o su tiempo, al menos otra persona me hubiese echado a la primera que pudiera.

Pues bien, creo que me obsesioné con él. Pero no sabía lo que quería con certeza, simplemente me gustaba verlo y escucharlo. Debo decirles que es un hombre hermoso... al menos lo es cada vez más. Esto fue hace muchos años, pero aún hoy día podemos vernos y saber que algo interesante pasó. Esta no es toda la historia, sólo estoy recordando que con él y a mi edad en ese entonces fue cuando todo comenzó. No me dio miedo, no me dio vergüenza, simplemente me encantó su compañía y poco a poco terminaría por descubrir que ese chico sería mi primer amor, mi primera vez, mi primera locura, mi primer todo en este basto mundo gay del que era ciudadano y no sabía por qué no para qué.



No puedo decir que fue por influencias, sé que esto simplemente se dio. Lo interesante del caso es que después de muchos años pude leer que uno no se hace gay, que uno nace gay. Por eso es que sentí como si en genoma gay en mí se activara y me aliviara del peso de desconocer por qué hacía eso (enamorarme de otro hombre cuando a mi edad todos mis compañeros ya pensaban en chicas, en casarse y pues, en la natural vida de un hetero); yo mientras tanto pensaba en el cuerpo de aquel chico que día tras día me mataba.

Fue una época muy dura en mi vida, la verdad es que me confronté mucho con todo, sobre todo con Dios, de quien pensaba me juzgaría con rejo y fuego desde el cielo. Gracias a la madurez que se va adquiriendo con el paso de los años he podido comprender mejor mi situación, de todas formas recuerdo con nostalgia aquellos años que me hicieron sufrir mucho a la vez que probaba el dulce y celestial sabor del amor envuelto en placeres tan extraños a mi persona que poco a poco me fueron abriendo las puertas a un mundo lleno de sorpresas, todas de la mano de Juan Carlos, quien siempre estará en mi mente por ser el primer hombre en gustarme, por ser mi primer gran amor en mi adolescencia.


Lo que me gusta...

Primero que nada, debo decir que me encantan los animes gay japoneses... me parecen estupendos... de todas formas no es lo primero en mi lista de gustos...

Soy buen dibujante y pintor, amor las manualidades, me gradué con honores del instituto (secundaria) a los 16 años. Actualmente tengo 22 años y estudio en la universidad. No tengo pareja en este momento debido a que me he centrado más en otras cosas.

Comparto estas dos imágenes que me encantan, son animes perfectos corporalmente, me enloquecen.



¿Quién soy? Un poco sobre mí...

Soy Camilo Alexander Del Villar López, oriundo de Colombia, de una ciudad pequeña al norte en donde se tiene la concepción en forma negativa de una persona gay... Pertenezco a una familia de pensamiento conservador, soy el mayor de cuatro hermanos y pues, soy el molde roto de esta mini-sociedad en que nací.

Ya se podrán imaginar la cantidad de cosas que me ha tocado hacer con el fin de que mi orientación sexual no afecte los gustos e intereses personales y comunitarios, sobre todo los de mi familia. No ha sido fácil, no es de extrañar que viva en dos mundos alternos.

Quiero compartir con ustedes mi vida, desde este blog, de mis pensamientos, sueños y demás por simple gusto. Verán, a través de mi historia, que ser un chico gay en esta zona norte de Colombia no es fácil... bienvenidos a lo más íntimo y espectacular de mi vida...