domingo, 1 de mayo de 2016

Soy Gay y mi mejor amigo es Hetero...




Sí, sueña extraño, incluso entre nosotros mismos decimos que son pocas las relaciones amistosas de este tipo, al menos en los círculos en los que nos movemos. Pues bien, él se llama Juan y es dos años menor que yo (yo tengo 23) y nuestra amistad comenzó hace algo más de cuatro años cuando coincidimos en una reunión de trabajo y nos tocó formar grupo. Des allí y poco a poco las cosas se fueron dando. Hace unos dos años cuando estábamos en Bucaramanga de Vacaciones, una noche húmeda y fría en las afueras de la ciudad, me atreví a contarle mi mayor secreto, el hecho de que me atraen los hombres en la manera sexual y afectiva. Él fue muy imparcial, incluso me bombardeó de tantas preguntas que llegué a sentirme incómodo con la situación, pero las cosas no se pusieron mal y desde entonces él sabe mi vida a cabalidad y yo sé la suya de igual forma.

Amo a mi amigo, y no precisamente lo quiero como el hombre de mi vida, es más, siento que nuestra amistad es tan pura y sincera que hasta lo aconsejo para que no meta la pata con las chicas que se consigue de momento, porque mi querido amigo es físicamente hermoso y tiene siempre chicas a la mano, es todo un casanova en eso. Hoy quise escribir sobre él porque siento que es alguien indispensable en mi vida, la verdad es que me siento muy dichoso de tenerlo cerca.



Les puedo contar que él se puede vestir frente a mí, se desnuda, se rasura, se duerme cuando vemos una peli y me abraza, me pide consejo, me ayuda cuando estoy colgado de trabajos y yo a él, andamos de un lado para otro como dos gemelos inseparables (excepto cuando está en planes de conquista con chicas, porque allí yo no participo, ya él es todo un experto). Se a ciencia cierta que él no quiere sexo conmigo y yo tampoco podría verlo más allá de la mirada de un hermano. De todas formas yo no puedo pedirle consejo cuando un chico me gusta porque él de conquistas homo no sabe nada, pero trata de ayudarme de vez en cuando, entonces es cuando me explica que si sus técnicas funcionan también podrían resultar en mi caso.

Juan es de Bogotá, yo no, nos distancian un poco las barreras culturales pero hemos sabido compaginar muy bien. Estoy muy agradecido con Dios por haberlo puesto en mi camino de forma sorpresiva pero profunda en su esencia. Con él he reído, me he peleado fuertemente, lo abrazo constantemente, lo mimo, él me golpea con brusquedad como si jugara con un saco de arena (entendible porque es más alto y grande que yo y a veces cree que yo soy el hermano menor al que tiene que golpear de juego de vez en cuando), juntos nos hemos ido de fiestas grandes y pesadas, viajamos juntos, almorzamos casi todos los días juntos, vemos películas juntos en la misma cama y a veces él se acuesta a mi lado y me abraza para calentarse... mejor dicho...



Amigos, les digo de todo corazón que si mi hermano del alma no hubiese sido heterosexual y la historia fuera la misma, de seguro que estaría yo viviendo un cuento hecho realidad. Sería Juan como mi alma gemela, el hombre ideal, el perfecto con el que muchos sueñan. Pero no, es hetero ciento por ciento, aún así lo quiero, aún así lo amo como mi más grande amigo del alma. Espero que cuando encuentre por fin a la chica que lo amarre en amores para siempre, yo pueda estar allí para animarlo, para felicitarlo; de igual forma espero que él esté allí cuando yo encuentre a mi chico ideal y poder presentárselo, saber que puedo confiar en él y que él esté allí en los mejores y más trascendentales momentos de mi vida.


miércoles, 16 de marzo de 2016

En lo fugaz de una noche en Theatron...


Es la mañana del domingo 13 de Marzo del año 2016, me despierto algo aturdido por la luz que ingresa por mi ventana, sé que es temprano pero tengo que despertarme. Anoche sucedió algo inédito. Luego de varias semanas de intenso trabajo en cuestiones de la universidad y lo propio de mi vida, me sentía algo estresado y sobre-saturado con tantas cosas por hacer. Ingresé a internet y busqué alguna buena discoteca en la zona donde me pudiera distraer un rato. La encontré luego de una pequeña búsqueda. Fue así como en la noche del 12 de Marzo me alistaba a las 8:30pm para salir un rato con el ánimo de bailar y beber un poco, pero no fui sólo, invité a dos amigos y juntos nos fuimos de "farra", como se conoce el ir a discotecas por esta zona del país.

La discoteca no podría ser cualquiera, por eso escogí a Theatron, una de las mejores en la ciudad. Mis amigos algo re-celosos con la idea de ingresar a una disco gay no los dejaba tranquilos, aún así se atrevieron a acompañarme y fue muy amable de su parte. Siendo casi las 9:30pm de ese sábado estábamos haciendo la fila para ingresar a tan concurrido lugar, todo salió bien. Al fin, estando dentro del recinto, nos acomodamos en una de las mesas de la zona alta desde donde teníamos vista panorámica del gran salón de baile y del resto de la barra.

La noche transcurría de lo lindo, había empezado a beber vodka porque es una de las bebidas que más me agradan. Mis amigos, con el whisky no quieren cuento. Luego, como era la primera vez que íbamos a ese sitio, no lo conocíamos. Fue así como nos aventuramos a recorrer la mayoría de sus estancias con tal de explorar y ver en cuál de ellos estaba mejor la rumba. En efecto, recorrimos muchos lugares, entre ellos la Plaza Rosada, donde por increíble que parezca me logré fumar 4 cigarrillos, primera vez que lo hacía en mi vida. De igual forma el recorrido fue muy variado, encontramos estancias donde la rumba estaba prendida, en otros era muy pesada, en uno estaba un ambiente cálido y bohemio mientras que en uno de ellos la música electrónica nos invitó a pasar y de allí no nos dejó salir por más de una hora y media.

Ya algo entonados con tanto trago, nos devolvimos de nuevo al salón principal y nos dirigimos hacia la pista, que estaba atestada de tantos bailarines como las arenas de las playas marinas. Entonces empezamos a bailar, sí, mis amigos y yo en un círculo. Parecíamos de un trío, pero no, era como el instinto protector de ellos hacia mí porque pensaban que tal vez me iban a comer, o algo por el estilo. Pero nuestra paz se truncó cuando, de la nada, apareció una hermosa chica que nos instó a bailar con ella, los tres a la vez para ella sola. Pues bien, uno de mis amigos fue el que tomó mejor partido, porque la tomó por las caderas y se la hizo sólo para él, así que mi otro amigo y yo quedamos bailando los dos, como una pareja homo tan normal como las que abundaban en esa pista esa noche.

De repente, cuando menos lo esperaba, alguien me tomó por los hombros y en un cortejo entre baile sensual y algo de seo con ropa, un desconocido en todos los sentidos bailaba al ritmo de la música conmigo, y yo, algo nervioso pero entusiasmado a la vez le seguía los pasos a tan buen bailarín. Mi amigo se distrajo y terminó metido en otra ronda, también bailando, pero sólo. Yo, por el contrario, estaba hilando una historia fugaz en un lugar fugaz.

Bailamos dos canciones mezcladas por un dj hasta que me atreví a voltear mi cuerpo para quedar de frente con tan misterioso y buen bailarín. Así que cuando me giré, me llevé la sorpresa de ver que ese chico era muy hermoso, alto, trigueño, musculado, con barba, decente y algo ebrio, como yo. Al quedar de frente, ambos nos tomamos fuertemente y bailamos otras tantas canciones tan pegados como nuestros cuerpos mortales nos lo permitieran. Aún siento cómo sus manos se deslizaban por mi espalda hasta mis nalgas, siento aún cómo apretaba mi trasero entre sus manos y cómo yo sentía que ere chico se había vuelto una extensión más de mi ser. Yo también lo apreté mucho, lo abracé como hacía mucho no abrazaba a alguien, también jugué con mis manos en su espalda, también acaricié su cabeza y una que otra vez logré besarle el cuello, algo sudado porque el baile así nos lo mostraba.

Fue una linda experiencia, teniendo en cuenta que hacía más de un año que no lo hacía. Entonces, como lo bueno no suele durar eternamente, la cuestión poco a poco tendría que acabarse. Mis amigos ya estaban algo nerviosos y escandalizados porque, de las cosas que se les pudo haber pasado por la cabeza, creo que nunca se imaginaron algo de esta envergadura. Pero no me importó, era mi noche, era mi travesura, era mi sueño y mi estrella fugaz. Le tuve que decir al chico que tenía que ir al baño, pero que ya regresaba. Él me miraba fijamente a los ojos como insinuando que en cualquier momento se lanzaría a besarme intensamente. Pero de allí no pasamos. Me fui, algo jalonado por mis dos amigos quienes ya estaban algo molestos. Yo, estaba como quien no quiere la cosa, con una pequeña pero dulce y gloriosa sonrisa entre mis labios de saber que al final de cuentas la había pasado de puta madre.

Salimos de la discoteca, me regañaron un poco, no dije nada, no me interesaba. Regresamos a casa, me acosté y de inmediato me dormí, eran las cuatro de la mañana. Ahora me había despertado porque tenía sed y de inmediato recordé el baile tan bueno con ese chico, me cuestioné del porqué él estaba sólo y de cómo hubiese sido diferente la historia si las cosas hubieses continuado en otro instante. Pero no, allí había terminado todo. Ahora mi chaqueta quedó impregnada con el aroma del perfume tan masculino como él que llevaba puesto esa noche, ahora este olor me lo recuerda. Tengo su imagen en mi mente, no la puedo olvidar. Suena algo utópico, pero fue una de las mejores noches que he tenido últimamente y lo bueno fue que la pude vivir. Fue un lindo recuerdo, una genial experiencia en lo fugaz de una noche en la discoteca Theatron de Bogotá.

lunes, 14 de marzo de 2016

Tipos 2










Iglesia Católica y Gays



Este artículo tiene como fin mostrar mi postura al respecto del tema, no implica que sea la ley general ni de la Iglesia ni de la comunidad LGBTI. Por ello, quiero comenzar esta reflexión expresando mi más sincero dolor por la situación que desde hace muchos años viene minando las vidas tanto de aquellos que se consideran como "los escogidos por Dios" y que pertenecen a un grupo selecto de discriminadores religiosos y fanáticos, así como de tantos y tantos compañeros en condición gay o lésbica. Pues bien, la verdad es que todo ese coraje latente en el ambiente es, ante todo, algo absurdo insinuado por los católicos y lastimosamente alimentado por nosotros, los gays, hablando como colectivo general, porque a la hora de la verdad estamos muy unidos los unos de los otros.

La Iglesia por estatutos propios que se remontan desde el siglo I y II después de Cristo, ha tomado de forma natural y legal las convicciones heredadas por la tradición judía en cuanto a la condena de muchas prácticas sexuales entre los feligreses, por ello, no es de extrañar que (obviamente) NO apoyen las uniones de ningún tipo en cuanto a la homosexualidad, la promiscuidad, las relaciones sexuales antes del matrimonio, la castidad, el celibato, la procreación, etc., etc. Es entonces cuando la pelea se gesta contra los millones de gays y lesbianas del mundo, sobre todo de aquellos que como buenas personas, por no decir idiotas, andan tras dichas posturas extremistas y sufren por puro gusto.


En cuanto a la homosexualidad, bien sabemos que ha existido desde siempre, al igual que la caza, la recolección, la prostitución y la panadería, son las cosas que la humanidad ha hecho desde tiempos inmemoriales. Personajes de toda clase y talla han sido homosexuales, nada les ha quitado, nada les ha puesto. Es también normal que en nuestra condición se presenten muchas limitaciones de tipo moral y los desórdenes en cuanto a estabilidad de pareja, económica y demás. Sumemos entonces el problema de la aceptación personal, familiar, social y por si fuese poco, a esto le llega la parte religiosa.

Ahora bien, al ser dos cosas completamente contrarias entre sí, debo mencionar que la Iglesia considera como pecado el acto propio del HOMOSEXUALISMO (practicar propiamente los actos de coito entre personas del mismo sexo), pero tiene en otra consideración y estima al HOMOSEXUAL, que es la persona tendiente a gustar de todas las formas de personas del mismo sexo que ella. Aquí hay una diferenciación pero a la hora de la verdad una depende de la otra, una conlleva a la otra y es poco común ver que alguien sea homosexual y no viva una homosexualidad así sea esporádica.


Entonces viene la pelea. Mi aclaración es la siguiente: para pelear se necesitan dos. Lastimosamente los dos ya están. A todas éstas, ya sería hora de que uno de los dos se separe y creo conveniente de que quien debe tomar la iniciativa es la propia comunidad LGBTI. ¿Por qué? Porque sencillamente si la Iglesia no acepta nuestra condición, sobre todo a la hora del matrimonio, de la adopción o de la unión libre, ¿por qué carajos seguimos mendigando algo que no nos lo van a dar? Eso tiene un nombre, se llama Masoquismo, y es común últimamente entre nosotros.

¿Solución? NO PELEAR MÁS... y ¿cómo? pues sencillamente dejar de querer casarnos en las iglesias católicas ante un padre, un obispo, nuestros padrinos y madrinas amenizados por un hermoso coro de chicos que canten solemnemente. Dejar de buscar la protección propia de los códigos morales y civiles de la Iglesia, porque nunca nos los darán. Es una pelea que si nos ponemos de acuerdo se puede acabar. Esto no quiere decir que ahora en adelante nos hagamos los de los oídos sordos, porque no es el caso, la cuestión es que cuando intervengan ante las cortes en contra de la adopción a la que tenemos derechos entonces sí que tenemos que pelear, porque se meten con nosotros, porque nos hieren, porque a la hora final NO NOS CONOCEN.


Conozco personas piadosas que no faltan a misa, que son gays y lesbianas, que son travestis y transgéneros, que son más aplicados y más fieles que muchos heteros que también asisten a las iglesias y que de manera abierta y consciente los miran con repulsión o asombro porque en su cabeza no cabe la idea de que una persona "de esas" entre a la casa de Dios. Pobres ignorantes, no saben que precisamente Dios nos quiere tal como somos, al fin y al cabo también somos obra de sus manos así como ellos, como los animales, como todo cuanto existe en el cielo y en la tierra.

En fin mis queridos lectores, la invitación es a tomar prioridades en nuestra propia vida, cuando se metan de verdad con algo que nos trunque el poder adoptar allí sí tenemos que pelear. Del resto, bien los invito a que se casen por lo civil o busquen un credo alternativo que acepte el matrimonio igualitario, y si no lo quieren, pues cásense con ritos propios o inventados por ustedes mismos. A la hora de la verdad a quien le interesa es a usted y a su pareja, luego a los invitados a quienes quieren hacer parte de un hecho tan trascendental para ustedes y recuerden, sobre todas las cosas, que ante todo hay que ser felices sin hacerle daño a nadie ni permitiendo que nos lo hagan a nosotros o a los nuestros.




miércoles, 10 de febrero de 2016

Volver a empezar...




A veces en la vida a uno le suceden cosas inesperadas, como la que me ocurrió hace un par de meses cuando conocí a Sergio, el chico más lindo de la facultad y con quien sencillamente hice click. No fue buscado, todo se dio... nada fue planeado, aún así se escribió un lindo pero doloroso y real capítulo dentro del libro de mi vida. Se los cuento de forma breve.

Una noche, durante una fiesta en Bucaramanga, conocí más de cerca a uno de mis compañeros de facultad, uno de esos que son extremadamente hermosos en lo físico y algo duros en lo sentimental porque tal vez su estilo de vida así lo formó. La cuestión es que luego de unas 10 cervezas en una de las cabañas que bordean la piscina, terminé con Sergio solo, hablando los dos de nuestras vidas y riéndonos de haber estudiado desde hace ya 2 años pero en los que nunca habíamos cruzado una palabra más allá del "hola". La noche corría y ya ambos sabíamos un poco del otro, fue una noche de esas en la que todo se confabula para que las cosas sucedan.



Como es típico, él que es hetero, sintió mucha curiosidad por mi vida y todas sus implicaciones una vez se enteró de que yo era gay. Como es natural no se escandalizó ni nada por el estilo, antes bien, sintió mucha curiosidad y las preguntas en cascada no se hicieron esperar. Ya finalizando la jornada de charlas (eran como las 3 de la mañana) me soltó un bombazo que no me lo esperé nunca jamás. La cuestión fue que me dijo (palabras menos): "Camilo... si tú y yo estuviéramos solos en un lugar... ¿tú lo harías conmigo?", a lo que yo respondí con otra pregunta: ¿por qué?, y él, ni muy teso ni majo me dijo que quería experimentarlo conmigo, a quien ya "veía con confianza" y que se iba a atrever a hacerlo con otro chico. Incluso hasta me contó que había tenido un sueño donde estaba con un chico y que tal parece eso lo habría motivado a querer hacerlo ahora conmigo, ya que la oportunidad se presentaba.

Yo no sabía si eso era efecto de los tragos o qué, pero me aventuré, no sin antes pasar por unos instantes de nervios puros, porque la verdad es que su propuesta me cogió a quemarropa. Pero al día siguiente la cuestión continuó y así estuvimos en ese tira que jala como por una semana y media. Él me molestaba desde entonces con juego de miradas y alguno que otro toque o roce cuando nos cruzábamos en la universidad. Hasta que la noche indicada para tal efecto llegó. Resulta que una noche, mientras me veía una peli estadounidense de un amor algo complicado (comedia) resulta que sonó el timbre del apartamento y yo, ya en pijama y con algo de sueño (porque eran las 11pm) salí a abrir. Pues bien... era él... algo eufórico y nervioso... recuerdo mucho lo que me dijo: "Bueno... aquí estoy... ¿me dejas pasar?".

Yo me quedé como una maldita estatua y no sabía qué hacer, entonces él lo notó y dijo: "si te incomoda... mejor me voy" y mientras daba la vuelta yo, como un acto reflejo, lo tomé del brazo y en unos instantes de silencio permanecimos hasta que le dije: "pasa". Esa palabra abrió una puerta maravillosa de experiencias con Sergio. La vida así lo quería y sencillamente sucedió. Cuando estuvo en mi cuarto (luego de curiosearlo un poco) se recostó en mi cama y comenzamos a charlar. Me dijo que estaba algo nervioso, ansioso... yo estaba en las mismas.

Pero poco a poco se dieron las cosas y terminamos teniendo sexo duro (fuerte, para ser exacto) durante mucho tiempo. Es como si él hubiese venido de la guerra ¡por Dios! ¡Qué noche! y así... como comenzó todo terminó de igual forma. Pero antes de que todo acabara, lo pudimos hacer dos veces, la primera como les he contado fue en mi apartamento. La segunda fue en el suyo. También de día, una tarde, y luego de eso me sentí mal. La verdad es que estaba jugando con fuego y sabía que tarde o temprano me iba a quemar, sabía que esto no terminaría bien pero por mi testarudez me atreví a seguir y luego me iba a lastimar.



No me arrepiento, en lo absoluto., pero si fue una experiencia algo dolorosa de saber que él nunca podría sentir lo mismo que yo. Bien lo sabía cuando me dijo que quería experimentar y yo le acepté sus propuestas. Sé que es un chico gentil, amable, de excelente familia y bueno como persona, pero sus incursiones en mi mundo sólo reiterarían que le encantan las chicas y que los dos deslices que tuvo conmigo sólo quedarán para él como un espacio más en los capítulos que escribe de puño y letra para su vida sexual como joven. No es que me haya enamorado, pero a la hora de la verdad son sentimientos que se entremezclan, sin quererlo allí me vi dos veces con él, entre sus brazos, acariciándolo, viéndolo tan tierno como un niño con miedo. Lo quise por el momento, sólo mientras duró esta loca pero linda aventura.

Ahora, después de tantos meses lo sigo viendo cuando nos cruzamos en algunas clases. Incluso hasta hemos hablado y todo como los amigos que no fuimos antes de aquella fiesta en Bucaramanga. Ahora le soporto a la vida muchas cosas como él, por ejemplo. No es una carga, pero tampoco sufrimos de Alzheimer como para tratar de creer que nada pasó. Ahora hemos hablado algunas veces de lo sucedido y aunque parezca increíble me lo agradeció como tres veces pero a la vez me aclaró que nunca más volverá a suceder y que eso sólo fue una locura. Para mí... una bella locura. Ahora mis amigos, lo tengo de vecino porque no sé qué carajos quiere el destino para mí, ahora vemos 7 materias juntos en las mismas sedes de la universidad y lo peor es que ahora estamos muy unidos, como amigos, pero unidos. No lo quiero, pero sí deseo poder empezar de nuevo como parece que ya él lo hizo. A veces no es fácil, parece que las cosas a mí no se me dan siempre de la mejor forma, pero allí voy.


viernes, 22 de enero de 2016

Libertad... libertad...




Quisiera poder vivir ya sin el temor de una doble vida
la que llevo ante quienes quiero, la que vivo ante quien amo.
No es fácil vivir en una sociedad tan homofóbica,
no es fácil ser "diferente" ante los ojos de los estereotipos.

Libertad, libertad... una linda palabra, una linda forma de ser quien se es.,
ha sido malinterpretada con su hermano rival, el libertinaje.
No es de extrañar que entonces ya no se vea con buenos ojos
el hecho de que dos hombres o dos mujeres de verdad se amen.

Desorden, promiscuidad, mil formas de degenerar lo que muchos comparten,
muchas formas de recibir golpes físicos y psicológicos, los que más duelen.
De noche lo pienso, de día lo tengo siempre presente,
sé que llegará el tiempo en que todo deje de importarme.

Siempre he sido dueño de mi vida, pero no me siento en libertad,
¿es que me falta algo? Sí, claro que sí...
no me alcanzarían las líneas para decir todo lo que no tengo, 
pero sin dudas que la libertad es lo que ahora más anhelo.

¿Por qué me dejo afectar por comentarios externos?
¿por qué tengo que ser tan frágil cuando debería defenderme como se debe?
Porque aún  no estoy seguro de muchas cosas,
la libertad que llevo dentro no tiene comparación con nada.

Libertad, libertad...
Llegará el momento en que pueda decir quién soy en realidad,
pero a las personas que me importan y a quienes les importo,
porque si de algo estoy seguro es que es mi vida, mi universo, mi mundo.

Hay alguien allá afuera que de seguro busca a alguien como yo...
sin decir que yo lo anhelo más que nada en la vida...
y tendré el valor de poder tomar las riendas de mi vida,
y la libertad de poder vivir el sueño que ahora soy.

miércoles, 6 de enero de 2016

¿Existe el amor para los gays?


Un amigo me preguntó hace unas noches: ¿existe el amor para nosotros?. Cuestioné el por qué de su pregunta a lo cual aclaró que muchas veces él se ha sentido muy solo, incluso a veces hasta utilizado sólo como un objeto sexual. Fue así como me puse a reflexionar y explicarle que la capacidad de amar es algo innato del ser humano sin importar su orientación sexual. Por esto, tanto para los heterosexuales como para nosotros los homosexuales, encontrar a la persona con la cual podamos experimentar el verdadero amor es cuestión de suerte en la vida, pero de que existe: existe. La soledad no es algo que afecte solamente a la población gay, todas las personas la pueden experimentar en algún momento de sus vidas.




CUANDO NOS SENTIMOS SOLOS
Es mucho lo que un gay tiene que padecer mientras se conoce a sí mismo, sobre todo en la decisión más importante durante este proceso: salir del clóset. Por esto es que puede llegar a sentirse solo, aislado y creer que es el único gay en su entorno, cosa que complica la situación en un momento tan crucial de la vida. La connotación negativa viene cuando no tenemos a un amigo gay con el que podamos compartir nuestras experiencias o inquietudes más profundas, de igual forma cuando no tenemos un amigo o amigos heteros que nos acepten tal cual somos. La autoestima y la inseguridad hacen estragos de aquí en adelante. Ni qué decir cuando hemos tomado la decisión de contarle a nuestros padres o familiares más cercanos y éstos, en vez de comprender y respetar, lo que hacen es rechazar. Los sentimientos de culpa y soledad no se harán esperar.




CUBRIR LA SOLEDAD CON EL SEXO
Algunos gay, para tapar la soledad ocasionada por el rechazo o los temores internos de no mostrarnos tal cual somos, acudimos al sexo como un mecanismo de autodefensa con el único objetivo de llenar el posible vacío que se experimenta a causa de lo anteriormente mencionado. Todo esto nos lleva a experimentar sexo fugaz y repetitivo con múltiples parejas con tal de pasarla bien por un momento. Se debe entender algo, al ser relaciones entre hombres es fácil encontrar respuestas cuando mandamos las señales de que sólo queremos sexo y nada más., por naturaleza, el hombre es más sexual que la mujer, por eso este tipo de sexo sin compromiso no implica sentimentalismos ni nada por el estilo. El vacío pide ser llenado o calmado con parejas esporádicas frecuentemente. Por eso es más fácil para el hombre homosexual conseguir pareja para tener sexo casual. Tener cuidado con la protección sexual es algo de vital importancia, lo único que está en juego es la propia vida, ya que una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) puede ser catastrófica cuando se ha abusado del sexo de forma descontrolada.




CANSADO, BUSCO EL AMOR
Con el paso del tiempo es normal que el cansancio aparezca en nuestras vidas, un cansancio que nos reclama el hecho de tener que soportar las caricias o sentir el cuerpo de una persona extraña cada vez que busquemos del sexo casual sólo por placer o diversión. Pues bien, llega el momento en que ese cansancio nos pasa la cuenta y tanto nuestro cuerpo como nuestra alma sólo desean pertenecerle a una persona con la cual podamos compartir lo mejor de la vida, siempre., alguien especial con el que podamos sentirnos verdaderamente amados.

Cuando aparece alguien que no simplemente nos atraiga de forma sexual sino también en lo emotivo, lo afectivo y lo intelectual, entonces será el momento oportuno para sentar cabeza y saber que esa persona puede ser la indicada. Es un proceso complejo y de tiempo, aunque a muchos les resulte tan rápido en el tiempo, puede que para otros esto demore décadas. 



El amor entonces surgirá cuando puedas entablar una conexión seria, transparente y cordial con ese hombre y en la que hayan objetivos comunes, gustos complementarios, buen diálogo, tolerancia, respeto, amor, ayuda, compromiso, fidelidad, honestidad, y todos los valores que edifiquen una relación sólida con bases tan humanas y amorosas que sabrás que no vives en una fantasía sino en la vida real, con un ser humano a tu lado del que puedes esperar y que él también pueda confiar. Por esto y mucho más, no es de extrañar que hoy por hoy veamos a parejas homo que lleven más de 20 o 30 años juntas, porque han sabido establecer las bases de una relación duradera.

Terminé diciéndole a mi amigo (pero más que nada terminé hablándome a mí mismo) que el amor para nosotros los gay sí existe. No debemos apresurarnos a "cazar hombres potenciales todos los días". Con calma y mucha perseverancia el amor llegará, sólo que no hay que dejar de buscarlo. La felicidad no es exclusiva de un grupo de personas, por lo cual, toda la  humanidad tiene acceso a ella desde diferentes puntos de vista y estilos de vida. Lo más importante es no hacer daño a nadie y saber, mi querido lector, que allá afuera hay una persona por la que vale la pena luchar, por la que vale la pena soñar con que cada día puede ser mejor, una persona con la cual compartir lo mejor.