Una realidad muy dura es la que toca vivir en muchas partes de Colombia, y todo por cuenta del maldito machismo que ha hecho mella por tantos años en todas las personas, en parte por la misma cultura, en otras, por culpa de creencias tanto personales como sociales que marginan grandemente a todos los gays y lesbianas que puedan conocer. Es por eso que la mayoría de los gays y lesbianas de la zona de la que provengo vivimos en un submundo, escondidos, alejados de una libertad a la que supuestamente tenemos derecho.
No he sufrido en carne propia lo que es tener que aguantar comentarios cargados de odios y rencores en mi contra o cosas parecidas, todas muy homofóbicas por supuesto. Pero si he sido testigo de cómo se puede denigrar la dignidad de una persona al creer que se conoce todo de ella, que se es dueño de sus pensamientos, de creerse juez de sus acciones, de elegir lo que es y lo que no puede ser. Esa es una de las principales razones por las que ser gay abiertamente acarrea este tipo de situaciones, y algunas aún peores, para la pobre persona que decide elevar su voz y darle a conocer al mundo que busca la felicidad desde su propio punto de vista, desde sus propias expectativas, desde sus gustos en particular.
Es como si los gays (principalmente) estuvieran condenados a vivir marginados de la sociedad norteña colombiana. Por lo general la mayoría termina siendo la puta del barrio, de la cuadra, de la ciudad si es posible., a ello se une que casi nunca es tenido en cuenta para trabajos dignos y honrados, es común ver a personas gays trabajando en peluquerías baratas o sirviendo en un restaurante de mala muerte. ¿Por qué será que hay tanto repudio entre las personas a aceptar a los gays? Respuesta pueden haber muchísimas, pero sin lugar a dudas me quedo con aquella que dice (y demuestra) que las personas temen a lo "desconocido".
Hablando con otros chicos gays de mi edad y hasta de mi ciudad, hemos podido llegar a la conclusión de que por lo general lo primero que se le viene a la cabeza a un chico gay una vez termine la secundaria, es poder largarse de su lugar de origen, no para desordenarse y perderse en sexo, drogas y alcohol, sino para poder ser feliz lejos de tantas personas que lo único que quieren es verte mal, sometido, sumiso, dependiente de corrientes que no te gustan y que nada tienen que ver contigo.
En la actualidad he cumplido ese sueño de pequeño, y lo he hecho realidad a pulso sin tener que padecer los horrores de la prostitución, de la marginación, del rechazo o de la degradación., lo he hecho como una persona 100% normal, viviendo la vida que quiero, siempre con respeto conmigo mismo y buscando el bien de quienes me rodean. Hay caminos tortuosos y dolorosos, callejones sin salidas, tropiezos, caídas y demás, pero siempre hay que tener en mente que no somos las perras y zorras de la gente, ni menos ni más que nadie, con derechos y deberes igual que cualquiera y siempre con la frente en alto, porque de lo que si tengo seguridad es que la felicidad que quiero es la que busco y la que depende al máximo y primeramente de mí antes que de otra persona.





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